En nuestro país existen una cantidad inmensa de zonas arqueológicas, de las cuales El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), tiene bajo su resguardo un total de 180 abiertas al público en todo el país. El listado de las zonas, abarca a casi todos los estados del país, siendo 8 de ellos los que ofrecen más oferta lugares para visitar: Campeche, Chiapas, Estado de México, Guerrero, Oaxaca, Quintana Roo, Veracruz y Yucatán.
Siendo la región del Golfo de México (Veracruz, Campeche, Quintana Roo y Yucatán) las zonas con más popularidad y auge, hay otras que nos resultan desconocidas como las zonas arqueológicas en Baja California, Nuevo León o COlima. Siguiendo el listado de sitios del INAH les presentamos 10 zonas que deben conocer:
Baja California
El Vallecito: se ubica en las inmediaciones del poblado de La Rumorosa, al extremo norte del estado y es de gran relevancia a nivel arqueológico, ya que concentra una importante cantidad de pinturas rupestres en un espacio relativamente pequeño, además de ser la única zona arqueológica abierta oficialmente al público en el estado de Baja California y dotada de toda una infraestructura para recibir y atender a los visitantes.
Ejido Ignacio Zaragoza: es una gran concentración de artefactos de piedra, de herramientas tales como raspadores, puntas de proyectil y de lanza, entre otros, que forman parte de un gran campamento temporal de los primeros pobladores de la Península.
A partir de los primeros trabajos arqueológicos en el sitio y de los artefactos existentes se puede presumir que el sitio tenga una antigüedad que gire alrededor de los 9000 años de antigüedad, además está localizado en un punto estratégico de la Ruta del Vino.
Baja California Sur
Zona Arqueológica de la Sierra de San Francisco: se localiza hacia la parte central de la Península de Baja California, en la región conocida como Aridoámerica, consiste en un conjunto de pinturas rupestres pertenecientes al estilo Gran Mural. Las cuevas que albergan conjuntos de pinturas son: La Pintada, Las Flechas, Los Músicos, La Soledad, Boca San Julio, Cuesta Palmarito y El Ratón.
Es probable que este estilo haya sido desarrollado por un grupo étnico antecedente de los cochimis.
Colima
El Chanal: asentado en ambos márgenes del Río Verde o Colima, destacan los basamentos ceremoniales, plazas, altares y juegos de pelota. Por los materiales encontrados: metal, cerámica plumbate, obsidiana y esculturas de Xipe Totec elaboradas en barro, parece que este sitio estuvo relacionado en su momento con la ciudad de Tula. Cronología: 1300 a.C. a 1400 d.C. Ubicación cronológica principal: Posclásico Temprano, 1100 a 1400 d.C.
La Campana: perteneciente a la tradición Tehuchitlán, cuya característica principal son las tumbas de tiro. Este sitio se desarrolló en el occidente de México paralelo a otros desarrollos regionales como Teotihuacán y Monte Albán hacia el Clásico Temprano, por lo que también es un ejemplo de los primeros asentamientos urbanos en Mesoamérica. El asentamiento cubre 132 hectáreas y se localiza entre los ríos Colima y Pereira. En el sitio se pueden observar calles y un sistema de drenaje, además de edificaciones de carácter administrativo, religioso y habitacional sobre plataformas circulares y cuadrangulares, en Juego de Pelota y un sinnúmero de petroglifos tallados en la superficie de patios y plazas. Cronología: 300 a.C. a 1500 d.C. Ubicación cronológica principal: Clásico Temprano, 100 a 600 d.C.
Durango
La Ferrería: fue la población más grande e importante del Valle de Guadiana en la época Chalchihuites. Se trata del único sitio en el que se combinan elementos arquitectónicos que nos refieren a la vida ritual como pirámides, cancha de juego de pelota, estructuras circulares, complejos de estructuras cuadrangulares con patios hundidos, estructuras excavadas en la roca madre, y otras claramente habitacionales como las sencillas construcciones cuadrangulares o las terrazas y cuartos del flanco norte del cerro.
San Luis Potosí
Tamohi (El Consuelo): la importancia de este sitio radica en que es de los más representativos de la cultura huasteca del periodo postclásico tardío (1,300 a 1,500 d.C.) por su arquitectura, así como los hallazgos realizados, por ejemplo: el altar policromado localizado al centro de la plaza cívico – religiosa abierta al público se trata de una pequeña pirámide rematada por almenas de cuya falsa escalinata parte una banqueta que finaliza en un elemento cilíndrico, seguido de otra que a su vez termina en una singular pieza biconica. Los elementos localizados frente a la pirámide estuvieron cubiertos por una abundante decoración pictórica de la cual aún pueden apreciarse gran parte de sus motivos rituales.
Tamtok: la antigua ciudad de Tamtoc, por su importancia regional, es considerada como la capital prehispánica de la región Huasteca. En ella se han identificado, hasta ahora, por lo menos tres periodos de poblamiento: el más antiguo corresponde a la época del surgimiento de la urbe ocurrido cerca del 600 a.C.; el siguiente momento de ocupación se registra entre los años 600 d.C y 900 d.C.
Zacatecas
Altavista (Chalchihuites): el nombre proviene de su descubrimiento en los terrenos de un antiguo rancho denominado Alta Vista o Buena Vista, muy cerca del poblado minero Chalchihuites, del que adquirió su segundo nombre. A su vez, esta última palabra es un vocablo de origen náhuatl Chalchihuitl que significa piedra verde.
Esta ciudad prehispánica constituyó un centro ceremonial y astronómico de la cultura Chalchihuites, misma que se extendió desde los años 200 al 1100 de nuestra era, por el noroeste del Estado de Zacatecas y el sur de Durango, sobre los valles aledaños al flanco oriental de la Sierra Madre Occidental.
La Quemada: considerada como el sitio que representa la Cultura del Valle de Malpaso, en este lugar se pueden admirar edificios construidos sobre terrazas artificiales en la ladera de un cerro; el material de construcción es de piedra laja y barro. La altura del Cerro de La Quemada es de unos 150 metros. Entre sus construcciones destacan el Salón de las Columnas, el Juego de Pelota; la Pirámide Votiva y las construcciones del sector de La Ciudadela, (parte alta del cerro); en el que se pueden admirar vestigios de una pequeña pirámide y una plataforma, circundadas por una muralla de más de 800 metros de longitud, además de los 200 kilómetros de calzadas, que interconectan centros ceremoniales y habitacionales. Zonas arqueológicas de México
En nuestro país existen una cantidad inmensa de zonas arqueológicas, de las cuales El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), tiene bajo su resguardo un total de 180 abiertas al público en todo el país. El listado de las zonas, abarca a casi todos los estados del país, siendo 8 de ellos los que ofrecen más oferta lugares para visitar: Campeche, Chiapas, Estado de México, Guerrero, Oaxaca, Quintana Roo, Veracruz y Yucatán.
Siendo la región del Golfo de México (Veracruz, Campeche, Quintana Roo y Yucatán) las zonas con más popularidad y auge, hay otras que nos resultan desconocidas como las zonas arqueológicas en Baja California, Nuevo León o COlima. Siguiendo el listado de sitios del INAH les presentamos 10 zonas que deben conocer:
Baja California
El Vallecito: se ubica en las inmediaciones del poblado de La Rumorosa, al extremo norte del estado y es de gran relevancia a nivel arqueológico, ya que concentra una importante cantidad de pinturas rupestres en un espacio relativamente pequeño, además de ser la única zona arqueológica abierta oficialmente al público en el estado de Baja California y dotada de toda una infraestructura para recibir y atender a los visitantes.
Ejido Ignacio Zaragoza: es una gran concentración de artefactos de piedra, de herramientas tales como raspadores, puntas de proyectil y de lanza, entre otros, que forman parte de un gran campamento temporal de los primeros pobladores de la Península.
A partir de los primeros trabajos arqueológicos en el sitio y de los artefactos existentes se puede presumir que el sitio tenga una antigüedad que gire alrededor de los 9000 años de antigüedad, además está localizado en un punto estratégico de la Ruta del Vino.
Baja California Sur
Zona Arqueológica de la Sierra de San Francisco: se localiza hacia la parte central de la Península de Baja California, en la región conocida como Aridoámerica, consiste en un conjunto de pinturas rupestres pertenecientes al estilo Gran Mural. Las cuevas que albergan conjuntos de pinturas son: La Pintada, Las Flechas, Los Músicos, La Soledad, Boca San Julio, Cuesta Palmarito y El Ratón.
Es probable que este estilo haya sido desarrollado por un grupo étnico antecedente de los cochimis.
Colima
El Chanal: asentado en ambos márgenes del Río Verde o Colima, destacan los basamentos ceremoniales, plazas, altares y juegos de pelota. Por los materiales encontrados: metal, cerámica plumbate, obsidiana y esculturas de Xipe Totec elaboradas en barro, parece que este sitio estuvo relacionado en su momento con la ciudad de Tula. Cronología: 1300 a.C. a 1400 d.C. Ubicación cronológica principal: Posclásico Temprano, 1100 a 1400 d.C.
La Campana: perteneciente a la tradición Tehuchitlán, cuya característica principal son las tumbas de tiro. Este sitio se desarrolló en el occidente de México paralelo a otros desarrollos regionales como Teotihuacán y Monte Albán hacia el Clásico Temprano, por lo que también es un ejemplo de los primeros asentamientos urbanos en Mesoamérica. El asentamiento cubre 132 hectáreas y se localiza entre los ríos Colima y Pereira. En el sitio se pueden observar calles y un sistema de drenaje, además de edificaciones de carácter administrativo, religioso y habitacional sobre plataformas circulares y cuadrangulares, en Juego de Pelota y un sinnúmero de petroglifos tallados en la superficie de patios y plazas. Cronología: 300 a.C. a 1500 d.C. Ubicación cronológica principal: Clásico Temprano, 100 a 600 d.C.
Durango
La Ferrería: fue la población más grande e importante del Valle de Guadiana en la época Chalchihuites. Se trata del único sitio en el que se combinan elementos arquitectónicos que nos refieren a la vida ritual como pirámides, cancha de juego de pelota, estructuras circulares, complejos de estructuras cuadrangulares con patios hundidos, estructuras excavadas en la roca madre, y otras claramente habitacionales como las sencillas construcciones cuadrangulares o las terrazas y cuartos del flanco norte del cerro.
San Luis Potosí
Tamohi (El Consuelo): la importancia de este sitio radica en que es de los más representativos de la cultura huasteca del periodo postclásico tardío (1,300 a 1,500 d.C.) por su arquitectura, así como los hallazgos realizados, por ejemplo: el altar policromado localizado al centro de la plaza cívico – religiosa abierta al público se trata de una pequeña pirámide rematada por almenas de cuya falsa escalinata parte una banqueta que finaliza en un elemento cilíndrico, seguido de otra que a su vez termina en una singular pieza biconica. Los elementos localizados frente a la pirámide estuvieron cubiertos por una abundante decoración pictórica de la cual aún pueden apreciarse gran parte de sus motivos rituales.
Tamtok: la antigua ciudad de Tamtoc, por su importancia regional, es considerada como la capital prehispánica de la región Huasteca. En ella se han identificado, hasta ahora, por lo menos tres periodos de poblamiento: el más antiguo corresponde a la época del surgimiento de la urbe ocurrido cerca del 600 a.C.; el siguiente momento de ocupación se registra entre los años 600 d.C y 900 d.C.
Zacatecas
Altavista (Chalchihuites): el nombre proviene de su descubrimiento en los terrenos de un antiguo rancho denominado Alta Vista o Buena Vista, muy cerca del poblado minero Chalchihuites, del que adquirió su segundo nombre. A su vez, esta última palabra es un vocablo de origen náhuatl Chalchihuitl que significa piedra verde.
Esta ciudad prehispánica constituyó un centro ceremonial y astronómico de la cultura Chalchihuites, misma que se extendió desde los años 200 al 1100 de nuestra era, por el noroeste del Estado de Zacatecas y el sur de Durango, sobre los valles aledaños al flanco oriental de la Sierra Madre Occidental.
La Quemada: considerada como el sitio que representa la Cultura del Valle de Malpaso, en este lugar se pueden admirar edificios construidos sobre terrazas artificiales en la ladera de un cerro; el material de construcción es de piedra laja y barro. La altura del Cerro de La Quemada es de unos 150 metros. Entre sus construcciones destacan el Salón de las Columnas, el Juego de Pelota; la Pirámide Votiva y las construcciones del sector de La Ciudadela, (parte alta del cerro); en el que se pueden admirar vestigios de una pequeña pirámide y una plataforma, circundadas por una muralla de más de 800 metros de longitud, además de los 200 kilómetros de calzadas, que interconectan centros ceremoniales y habitacionales.