¡VIVA MÉXICO! 3 DESTINOS PARA CELEBRAR FIESTAS PATRIAS

07 Sep ¡VIVA MÉXICO! 3 DESTINOS PARA CELEBRAR FIESTAS PATRIAS

Llegó septiembre y gritar “viva México” en plazas y calles de todos los rincones del país es un fenómeno que sigue tan vigente como en nuestras raíces. Fui en busca de la efervescencia de nuestra tierra a tres destinos diferentes.

Puebla, alma barroca

Por más que se pongan de moda el minimalismo, Puebla siempre me recuerda que los mexicanos tenemos el barroco tatuado en el ADN. La abundancia de detalles, producto del sincretismo de nuestros orígenes, sigue vibrando en joyas virreinales como la catedral, pero recién lo descubrí con una visión renovada en el Museo Internacional del Barroco. El exconvento de Santa Mónica es otra de mis visitas preferidas, pues de su cocina virreinal surgieron los platillos más sofisticados de nuestra gastronomía. Dice la leyenda que ahí nacieron los chiles en nogada con los que se celebró el fin de la Independencia (y el santo de don Agustín de Iturbide). Cierto o no, cada año me doy una vuelta y, de pasada, como en Barroco Restaurante para probar su versión de los chiles. Mi escapada cierra en el templo de Santa María Tonantzintla, muy cerca de Cholula. No es tan taquillero como otros, pero debería. Sus retablos, muestra del barroco “alucinógeno”, como lo llaman algunos, equivalen a presenciar el momento en el que dos células (México y España) se juntaron para concebir una nueva vida con lo mejor de su herencia. 

Querétaro, corazón aguerrido

La ciudad de Querétaro es una parada obligada en la ruta de la Independencia, ya que doña Josefa Ortiz de Domínguez articuló desde ahí el levantamiento de los criollos contra los españoles. Sin embargo, uno de los rostros menos explorados de nuestra identidad se puede descubrir en las comunidades otomíes o ñañús de Querétaro. Aunque la historia oficial no les hace justicia, los otomíes nutrieron los ejércitos independentistas y, durante siglos, su lucha por conservar su identidad nos recuerda la diversidad originaria de México. Uno puede ser testigo de esa vitalidad en el municipio de Amealco. Las artesanas otomíes de Santiago Mexquititlán son responsables de dos símbolos del arte popular mexicano: la muñequita de trapo y los bordados geométricos, ambos retomados por diseñadores internacionales.

Ciudad de México, origen y destino

 

Cada año me doy una vuelta para ver la iluminación septembrina del Zócalo.Ante los letreros de “¡Viva México!”, me pregunto cuántos mexicanos aún ignoran qué significa el nombre de nuestro país. México proviene del náhuatl y quiere decir “en el ombligo de la luna”. Así llamaron los aztecas al islote donde se fundó Tenochtitlan, que era como el ombligo del inmenso lago de Texcoco, cuya silueta recordaba al conejo de la luna. Para empezar a entender lo del ombligo, hay que ver los murales de Palacio Nacional o del Museo de Antropología que recrean la antigua capital mexica. Sin embargo, para comprenderlo realmente, hay que subir al Ajusco o tomar camino hacia Toluca y pararse en alguna loma de Santa Fe para observar toda la ciudad.

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