
Santorini es una de las islas cicladas más hermosas de Grecia. Su capital es el pueblo de Thira y su principal puerto es Acinios. Su suelo es volcánico y su peculiar forma se debe a que se hunde en la caldera del volcán.
Ésta isla tiene forma de media luna. Al sur tenemos las arenas oscuras que adornan las playas, ya que la isla va descendiendo poco a poco, a diferencia del oeste en donde el lugar se torna escarpado y rocoso, y destaca por su gran precipicio hacía el mar.
Normalmente los turistas se alojan en Thira, la capital, que a pesar de no tener playa, la vista del paisaje es preciosísima. Se encuentra muy cerca de la caldera que actualmente esta ocupada por el mar. El contraste con la piedra oscura y los colores claros de las peculiares construcciones, paisajes estrechos, las cúpulas, las puertas labradas de madera, hacen que este sitio sea muy pintoresco, como si perteneciera a algún cuento.
Debajo de Thira se encuentra el puerto que esta conectado por medio de muchos peldaños, puedes dirigirte a pie o en el lomo de un burro.
No puedes perderte de sus hermosas catedrales, tanto la católica como la ortodoxa y su museo arqueológico.
Si decides bajar al puerto antes mencionado, podrás encontrar barquitas, donde podrás dirigirte a otras islas interiores como Nea Cameni, que se caracteriza por sus aguas calientes, Palea Kameni y a la bellísima vecina Thirassia, que se le parece mucho a Santorini pero con más autenticidad y junto al islote de Aspro.

En un extremo de Santori se encuentra ubicado un pueblo llamado Oia, famoso por las hermosas puestas de sol que se dejan ver en este sitio. A diario grandes cantidades de gente, incluso originarias del lugar se dirigen a las horas exactas para presenciar esta imagen mística. Una vez finalizado tal espectáculo puedes darte una vuelta por el puerto de Armeni, que se encuentra justo a bajo de este pueblo, y cenar en una taberna de pescadores.
A éste maravilloso lugar se puede llegar a través de un autobús de línea regular desde distintos puntos de la isla. Maravíllate de sus increíbles edificios blancos con techos azules, la limpieza y lo pulcro de las terrazas y demás, así como las múltiples iglesias de la zona.
Definitivamente la isla de Santori te hará viajar a otra dimensión, un lugar mágico, en donde te sentirás dentro de alguna novela romántica.