Todo listo para el Cancún-Riviera Maya Wine & Food Festival¡¡¡¡¡¡Eso es lo que todos quisieran!!!!! Tener en sus destinos a visitantes que gasten mucho y que estos además viajen durante las temporadas bajas. Suena como un sueño utópico pero la realidad es que es uno de los beneficios que ofrece el turismo de reuniones: visitantes que gastan mucho más que el turista de placer y que además viajan a los destinos en temporadas bajas.

Hemos ya hablado en muchas ocasiones sobre el gasto promedio del visitante de reuniones que es de tres a siete veces superior al del turista de placer. ¿A qué se debe esto? Simplemente hay que analizar que el viajero de reuniones requiere servicios particulares como habitaciones sencillas en la mayoría de los casos. Además, hace la mayoría de sus comidas en los mejores restaurantes de la plaza y consume una serie de servicios que el visitante de placer por lo general no los utiliza con tanta frecuencia como el mini bar, el teléfono, lavandería y tintorería, centro de negocios y demás. Estos son servicios indispensables para el visitante de reuniones pero el turista de placer no necesariamente los utiliza. A esto hay que añadir el prorrateo del costo de salones para eventos, banquetes, coffee breaks, audio y video y toda la producción de eventos. Esto nos da como resultado que el congresista o convencionista gasta de tres a siete veces más que el turista de placer promedio.

Aclarado el tema del gasto, ahora hablemos de las temporadas. Un gran beneficio del turismo de reuniones es que los eventos se llevan a cabo prácticamente todo el año por lo que no hay temporadas altas ni bajas. Esto quiere decir que existen eventos en cualquier mes y en cualquier día de la semana, ya sea entre semana o en fin de semana.

La combinación de ambas características nos da como resultado tener al visitante perfecto: el que gasta en promedio mucho más y que además viene en las temporadas bajas.

Uno de los casos más interesantes es el de Cancún. Pocos destinos han desarrollado una estrategia tan precisa en este punto. En Cancún como en la mayoría de los destinos de playa en México, los meses de septiembre, octubre y noviembre son meses de temporada baja por lo que la ocupación está por los suelos…bueno, así estuvo por mucho tiempo pero la oferta turística de este destino ha sabido trabajar muy bien el mercado de grupos particularmente el del mercado corporativo que realiza convenciones e incentivos. Lo más interesante es que han logrado colocar a estos grupos particularmente en los meses de temporadas bajas. Si bien septiembre sigue siendo un mes que aún presenta áreas de oportunidad, octubre y noviembre muestran ocupaciones mucho más interesantes con tarifas superiores a las que se pactan a través de los tour operadores internacionales. Este ejemplo de Cancún se ve replicado en algunos otros destinos mexicanos. Claro, esto no es producto de la improvisación ni de la fortuna sino de un trabajo preciso, constante con acciones promocionales muy acertadas.

Como se puede ver, si existen los mercados utópicos que gastan mucho y que visitan los destinos en temporadas bajas. Como conclusión yo preguntaría: ¿Acaso los Secretarios de Turismo de los estados de la república, están conscientes de esta y otras bondades que ofrece el turismo de reuniones? ¿Ustedes que opinan?

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