Se terminó el Mundial de Fútbol de Sudáfrica y a pesar de que los resultados deportivos no nos favorecieron… como ya es costumbre, nos queda un sabor de boca agradable por la celebración de este evento. El hecho de que se haya llevado a cabo en un país africano, con problemas económicos y desigualdades sociales, debido a que este país fue el último bastión del racismo, nos hace pensar que la humanidad ha dado un paso adelante. La finalización de este gran evento nos deja además una especie de cruda sentimental, de que tendremos que esperar otros cuatro años para la siguiente edición del Campeonato Mundial de Fútbol.
Quiero aclarar ante todo, que al igual que mucha gente, NO soy un fanático de este deporte. No solo no soy fanático del Futbol, sino que además le reclamo muchas cosas, como la saturación futbolera en los medios de comunicación, el tener una federación que sobrepone los intereses económicos a los deportivos, el diluir la cobertura y publicidad de otros deportes en los que México si es una potencia como el Box, el Beisbol, la Pelota Vasca, el Polo o el Tae Kwon Do.
Y entonces la pregunta es… ¿Por qué, al igual que tantos antifutboleros, le damos tanta importancia al Mundial de Futbol? La respuesta es muy sencilla, más que una competencia deportiva, el Mundial de Futbol es una fiesta. Es la fiesta de los países, de los aficionados con los colores de sus equipos y con disfraces de los personajes más representativos de su país. Es la fiesta de los viajeros que se trasladan a cualquier rincón del mundo para ver y apoyar a su equipo y es también la fiesta de los que no pudieron viajar, pero que aman a su país y lo siguen por televisión o por internet. Es también el pretexto perfecto para reunirse de nuevo con los amigos en restaurantes y bares y, a partir de este mundial, es también el sujeto de la mayor conversación multitudinaria por redes sociales, donde destacaron las opiniones y los enojos, pero por encima de todo, destacaron las bromas y los chistes. Cómo olvidar la foto de la Torre Eiffel con la bandera mexicana, o el comentario “Guajolota mata a croissant” y uno de los clásicos, “el jorobado de Tepito superó al jorobado de Notre Dame” todos ellos alusivos al triunfo de México sobre Francia, que por cierto fue el único que tuvimos.
Por todo ello, el Mundial por una parte es una competencia deportiva, pero en mucho mayor medida, es una fiesta, una gran fiesta y me atrevería a decir que es la Fiesta del Planeta. Una fiesta que dura aproximadamente un mes, en el cual, en la mayoría de los casos, se olvidan los problemas, mientras siguen a su equipo favorito en la competencia. El día que tu país es eliminado sufres en demasía, pero al día siguiente, por lo menos para la mayoría de los seres pensantes, el mal trago se supera, ya que se entiende que solo es una competencia deportiva y se continúa disfrutando de este extraordinario evento.
Además del Mundial de Futbol, el planeta tiene otra fiesta de igual magnitud: Los Juegos Olímpicos. Aunque de otra índole y con una pasión diferente, este es sin duda otro momento donde el planeta festeja a la humanidad. Más allá de lo deportivo y todo lo que se genera alrededor de estos eventos, no podemos perder de vista los beneficios para el país anfitrión. En otras ocasiones ya hemos mencionado los enormes beneficios publicitarios que un evento de estos le deja al país. Para Sudáfrica, este mundial lo pondrá como el país de moda para el turismo y para los eventos internacionales. Por lo menos así será por los próximos dos años, hasta que en 2012 nos veamos inmersos en los Juegos Olímpicos de Londres. Y después de ello…¡¡¡¡cuidado!!!! Que viene un cuatrienio de ensueño para Brasil con el Mundial de 2014 y los Juegos Olímpicos del 2016. A lo largo de cuatro años Brasil será el país de moda que buscarán turistas y organizadores de eventos.
Desde ahora y hasta entonces, debemos prepararnos para esta férrea competencia y hablo de la turística y no de la deportiva. No olvidemos que este país ofrece un producto turístico similar al nuestro y aunque en el turismo de placer está aún lejos de tener nuestros números, en turismo de reuniones son nuestros principales competidores y nos superan. Sin duda, harán un buen trabajo como anfitriones y mejor aún como promotores turísticos.
Por la parte turística hay mucho por hacer. Pero, por la parte del entretenimiento solo me queda esperar el 2012 para ver los Juegos Olímpicos de Londres y el Mundial de Futbol de Brasil en el 2014 y como decía el anuncio de la cerveza, le pediré a mi esposa “darnos un mes” para poder disfrutar de las Fiestas del Planeta.