A menos de un mes del acontecimiento deportivo más popular del planeta: El Mundial de Futbol, es inevitable analizar como un país se puede beneficiar a raíz de un evento como este. Por principio, hay que entender que este tipo de eventos requieren de grandes inversiones en infraestructura, estadios, aeropuertos, tecnología y comunicaciones entre otros conceptos. Es evidente que los gobiernos sede, realizan estas inversiones con el objetivo de recuperarlas mediante derramas económicas que beneficien al mayor número posible de residentes.

Estos eventos presentan diversos tipos de beneficios. El más evidente, el número de visitantes extranjeros que asisten al evento pero sin duda el mayor beneficio que un Mundial de Futbol o unos Juegos Olímpicos pueden dejar a un país sede son la publicidad y el prestigio. Solo póngase a pensar en cuánto costaría toda la publicidad que se genera para un destino sede de un Mundial o Juegos Olimpocos. Más allá de ello, el gran beneficio es el prestigio que se genera para el país sede a raíz de un evento de este calibre.

Recuerdo en los años 2003 y 2004, cuando trabajaba en la Dirección de Turismo de Reuniones de SECTUR, junto con el CPTM, nos tocó apoyar a varias peticiones de sedes para destinos mexicanos. Todas esas postulaciones de sede se concursarían durante el congreso de cada especialidad y lo curioso es que la mayoría de estas sedes eran ciudades australianas como Sidney, Melbourne, Adelaide o Perth. La pregunta lógica es ¿Por qué Australia era sede de tantos congresos internacionales? Y la respuesta es gracias al prestigio ganado a través de las Olimpiadas de Sidney en 2000. A esta situación de tener varios congresos derivados del prestigio generado por una Olimpiada, en SECTUR y el CPTM lo conocimos como el “Efecto Sidney”.

Los Mundiales de Fútbol y los Juegos Olímpicos se llevan a cabo por lo general en ciudades y países del primer mundo. Salvo Argentina, Brasil y México, todas las ediciones de estos eventos se han llevado a cabo en países desarrollados. Esto sin duda ofrece una oportunidad única no solo a Sudáfrica sino a todo el continente africano para llamar la atención del mundo, para mostrar sus avances tecnológicos, políticos y sociales… por lo menos en aquellos países donde los haya. Esta, además es una oportunidad única para mostrar la confiabilidad de sus destinos para atraer turistas y eventos en el futuro.

Otro excelente ejemplo de cómo estos eventos contribuyen al prestigio de un país es nuestro caso, el caso de México. Nuestro país fue sede de los Juegos Olímpicos del 68, el Mundial del 70 y el Mundial de 1986. Los eventos del 68 y 70 convirtieron a México en el primer país de llevar a cabo los dos eventos deportivos más importantes en un espacio de solo dos años. Esto solo se repitió dos años después en Alemania y en los años 2014 y 2016 lo hará Brasil. Por otra parte, con el Mundial de 86, México se convirtió en el primer país en realizar este evento dos veces. Posterior a México, esto solo ha sido igualado por Francia, Alemania e Italia. Estos eventos le dieron a México muchos beneficios pero sin duda el mayor es el prestigio y la confianza generada por la exitosa celebración de estas competencias deportivas. Ese prestigio ganado sin duda ha contribuido a generar confianza para la obtención de diversos eventos internacionales.

En pocas palabras, y aunque hayan pasado muchos años, los PCO’s, los recintos feriales, los destinos turísticos, los hoteles y los prestadores de servicios de México que han sido sede de eventos internacionales, algo le deben a las Olimpiadas del 68 y a los Mundiales de futbol del 70 y 86.