“Me siento maravillado de ver en este lugar qué lejos llega la comprensión mutua entre artistas, quienes algunas veces están en conflicto. Este es un ejemplo de un sitio viviente que conmueve a la gente ya sea artista o no. Aquí se ve lo que las gentes pueden lograr juntas, donde todo el mundo pude exhibir su trabajo. También es un lugar donde los jóvenes pueden mostrar sus obras al lado de los viejos. El sendero es ejemplar, otras gentes tienen que aprender esto; los gustos pueden ser diferentes, pero, sin embargo, el gusto es siempre personal. El tiempo hace caer las ramas viejas, pero las hojas renacen nuevamente, la idea es viviente y esa es la prueba de que el árbol otra vez reverdecerá”.
Así se expresó Tappio Wirkala, el diseñador contemporáneo más importante del siglo XX artista plástico finlandés, cuando conoció el Bazar Sábado en los años setenta. Los artesanos mexicanos que ahí exhiben habían impresionado de tal manera a un hombre sensible a las expresiones humanas, explica don Ignacio Romero, orgulloso fundador de esta institución que cumplirá 50 años de admirar al mundo. Tappio Wirkala, nos comenta don Ignacio, vino y realizó mucha obra en México, así como solía pasar meses enteros junto a los artesanos lapones, en el Círculo Polar Ártico, era escultor en vidrio y madera. También era muralista.
Muchos testimonios más, de figuras de Hollywood, cineastas, actores, pintores, políticos, reyes, dramaturgos, críticos de arte de cuatro décadas, han plasmado en el libro de visitantes, pensamientos elocuentes a Bazar Sábado y a su promotor don Ignacio Romero, a su vez, impulsor de los verdaderos artesanos mexicanos y quien expresa a la menor provocación, su vocación por el arte, la calidad y el buen gusto.
Cientos de felicitaciones y reconocimiento se guardan celosamente en el libro de visitantes de Bazar, pero también se conservan anécdotas y vivencias en los corredores de la vieja casona, que hace casi cinco décadas adquirió en propiedad Ignacio Romero.
Años después, don Ignacio recuerda: “era una casa abandonada a cuya puerta tocaba diariamente, hasta que un día un anciano casi centenario que cuidaba del inmueble me permitió pasar, después compré el inmueble, el cual fue reconstruido por el arquitecto Manuel Parra, respetando en todo la estructura y los detalles coloniales”.
Mientras tanto, Ignacio Romero, a la sombra de una vetusta jacaranda de más de 200 años, que aún se conserva esplendorosa al centro del patio, de lo que es el restaurante del Bazar, reconstruía sus sueños de instalar en ese lugar Bazar Sábado, que como toda gran empresa, tiene su historia, es una historia llena de colorido en madera, en cristal, en plata, bronce, cerámica, textiles, lámina y desperdicio metálico y de cuero, trabajado por familias de artesanos, cada una de las cuales también encierra una historia.
Caso éste de don Humberto Ricalde, tallador de miniaturas en madera, y quien empieza por quitar vanidad a su obra, pero también, a quien vuelve la mirada al “microcosmos” de un trabajo realizado en una punta de palillo dental: un coso taurino, un lienzo charro, el Angel de la Independencia o un torero, bailarines, voladores de Papantla, un sin fin…
José Cruz Guillén, grabador de pepita en vidrio, trabajada con una piedra de esmeril, limas y otras herramientas, dice que hace arte según su estado de ánimo, es una tradición de heredada de su padre: “si estoy de mal humor hago gallos de pelea, pero si estoy enamorado flores de alcatraz o figuras alegres como la de un elefante, cuya parte más difícil de esmerilar es la trompa.
Son 75 expositores de artesanía de toda la República los que han institucionalizado el sábado como un día de fiesta mexicana en San Jacinto. Los altos muros de lo que alguna vez fue una casa solariega resguardan valiosas obras de la más variada elaboración, como: textiles de diferentes regiones del país, grabado en vidrio de vasos, floreros, copas, joyería en plata, cristales o cuarzos.
Al centro, de los corredores en los que se exhiben y venden las manualidades, el restaurante del Bazar, es digno representante de la comida mexicana. Su propietario Roberto González, fundador de Fonda San Angel, ofrece bufet, para desayuno y comida, sin faltar las tradicionales quesadillas, que nadie se resiste a saborear.
Aunque Bazar Sábado exhibe artesanía nacional desde 1960, las puertas de su actual sede, en Plaza San Jacinto número 11 se abrieron el 7 de enero de 1965, como ya dijimos, en una casona del siglo XVII, catalogada como Monumento Colonial por el Instituto Nacional de Antropología e Historia.
La expresión de don Ignacio Romero se ilumina cuando rememora aquella fecha especial: fue el primer acto oficial de Agustín Salvat, Jefe del Departamento de Turismo y representante del entonces presidente: Ruth Rivera, hija de Diego y esposa de Rafael Coronel, y que en la época era directora del Departamento de Arquitectura de Bellas Artes; doña Amalia Caballero de Castillo Ledón, embajadora de México en varios países; José Chávez Morado, muralista, entre otras personalidades.
La invitación al coctel fue originalmente para 300 personas, pero al correr la voz, llegó todo el mundo intelectual del momento y las puertas de Bazar Sábado se abrieron. Fue una noche maravillosa, en la que don Ignacio presentó a danzantes de Michoacán, de Sonora, a la Asociación de Charros de San Angel, hubo además un concurso con premios a los mejores artesanos de los 50 que por entonces integraban el Bazar.
El ambiente esplendoroso quedó impreso esa misma noche y legó a Bazar Sábado como su destino, el prestigio; turistas nacionales y extranjeros empezaron a llegar en mayor cantidad cada semana, atraídos por la fama y el éxito de este lugar mágico, que a la fecha reúne a lo más representativo del país, artesanos que lo han convertido en toda una institución de calidad y buen gusto.
En este sitio han tenido lugar congresos mundiales de artesanos, congresos latinoamericanos de artesanías, fue parte de la Olimpiada Cultural en 1968, ha sido sede de exhibiciones internacionales y ha recibido el reconocimiento de organismos mundiales como centro promotor de la artesanía mexicana por la calidad y variedad de los diseños, de los trabajos, de la creatividad. Han sido artesanos de Bazar, personalidades de la talla del arquitecto Pedro Ramírez Vázquez.
Bazar Sábado también se ha presentado en Washington, en París, y en los países escandinavos. A invitación de Pablo Picasso, representaron a Bazar tres ceramistas que ganaron los tres primeros lugares en un certamen internacional en Ralori, Francia.
A mucho orgullo, don Ignacio confiesa jamás haber recibido apoyo oficial: “así hemos mantenido nuestra independencia como empresa privada, tampoco buscamos, comisiones de los exhibidores. Lo que nos interesa es la calidad de la gente que exhibe; ellos pagan una cuota por servicio completo por el cual se les ofrece promoción, luz, limpieza, servicios secretariales, servicios fiscales”.
Aunque aún existen exhibidores que empezaron hace 40 años, muchos se han incorporado con el tiempo y existe un abultado archivo de solicitudes para ingresar, previamente los interesados han mostrado su trabajo, en el que la exigencia es la calidad y el buen gusto.
Organizaciones de muchos países vienen a conocer la forma en que opera Bazar para explicarse ¿cómo ha podido durar tanto tiempo?
En su pequeña oficina en la parte superior del inmueble, Ignacio Romero nos permite hojear su valioso libro de visitantes: “Considero a Bazar Sábado como una de las atracciones más importantes de México para el visitante y turista. Felicito al señor Romero por el buen gusto y organización de la artesanía mexicana dentro del recinto del bazar, exponente de belleza y arte profundo”: Bertha Singerman.
Don Ignacio: Feliz de poder estar dentro de su bazar, que es México y más que México, gracias por su gentileza: Ionesco, el dramaturgo.
Nacho: Tu sábado en San Angel no es cosa del pasado, sino del presente, del México nuestro, eterno. Gracias como mexicano a tí: Emilio Indio Fernández.
Pero también hay testimonio de Ginger Rogers, Ray Connif, Ofelia Guilmain, Rafael Alberti, César Gaviria, Ikram Antaki, Griselda Alvarez, Raúl Anguiano, José Luis Cuevas, Juan Carlos y Sofía, Liza Minelli, Jonh Houston, Richard Nixon, Barbara Bush y muchos más.
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