Soy de las personas que aprovechan cada puente para salir a conocer lugares diferentes y por casualidad encontré una oferta muy buena en una aerolínea de bajo costo para ir a Torreón.
Al principio dudé porque tenía la idea de que ahí sólo van ejecutivos, pero la oferta era muy buena como para desperdiciarla.
Cuando aterricé en Torreón, tomé el shuttle del hotel (que ofrecía servicio desde el aeropuerto) y pregunté cuál era la forma más segura y efectiva para conocer los alrededores, por lo que me recomendaron que contratara el servicio de un taxi.
El primer sitio que visité fueron Las Dunas de Bilbao, ubicadas a 65 km de Torreón. Es un desierto de arena, digno de visitarse porque las formaciones naturales que tiene son impresionantes, ya que pareciera que están dibujadas. No hay mucha gente, así que se pueden recorrer con tranquilidad, pero eso sí, como el clima es extremoso, te recomiendo que lleves tus provisiones.
La siguiente parada fue en Parras de la Fuente, también llamado “El Oasis de Coahuila”, uno de los municipios considerado Pueblo Mágico. Nunca me imaginé que ahí encontraría los dulces típicos (dulce de leche, cocadas, etc.) más deliciosos que he comido. Las golosinas estaban tan ricas que hasta le pedí al taxista que se regresara para que pudiera comprar más. Me comentó que en Torreón cuando saben que alguien va a ir a Parras, siempre le encargan dulces, porque nadie puede resistir lo deliciosos que son. Definitivamente tienen que probarlos durante su paseo.
Estando en Parras de la Fuente, también fui a la Iglesia del Santo Madero. Es un recinto que se encuentra en la parte alta del cerro, donde hay una cruz emblemática del lugar. Pueden accesar por un camino de piedra donde hay niños que se ofrecen como guías a cambio de una propina.
Después de ahí me dirigí a Casa Madero (o casa Grande como le dicen los lugareños) la cual es una hacienda vitivinícola. Es un lugar de tradición que posee una gran historia, pues ahí cuentan con la bodega más antigua de todo el continente americano. Cuando lleguen pueden dar una vuelta por las instalaciones, siempre acompañados de un guía. Al final de su recorrido es imprescindible que compren una botella de vino y cualquiera que elijan será de la mejor calidad. Este es definitivamente un lugar que deben conocer.
Al día siguiente, decidí quedarme en Torreón. Para comer ahí, les recomiendo que pregunten a los lugareños por algún restaurante que ellos frecuenten, ya que la mayoría de estos ofrecen muy buenos cortes de carne, ensalada y tortillas hechas a mano. El servicio generalmente es bueno, accesible al bolsillo y las porciones están muy bien servidas.
Si vas al centro, te recomiendo visitar el Museo Arocena el cual es muy interesante porque tiene historia y cultura de diferentes épocas. Está muy bien pensado ya que te da la información suficiente para que no te aburras y su recorrido es muy agradable.
Ahora, si te gustan las compras, Torreón es el lugar ideal para adquirir jeans ya que tienen muchas maquiladoras de mezclilla. En el centro los pueden encontrar, pero también tienes la opción de Galerías Laguna, un centro comercial con todas las comodidades. Pasarás un buen rato viendo y comprando, te los aseguro.
Para el tercer día decidí visitar Puente de Ojuela, en el estado de Durango. Al llegar al lugar vi con asombro un gran puente colgante el cual me atreví a cruzar.
Al final de éste se encuentra la mina de Santa Rita, a la que puedes entrar. Tienes que usar un casco que ahí te proporcionan y un guía te llevará por una visita en el interior. Durante el recorrido, cuando pasen por el balcón natural, te aconsejo que salgas y admires el paisaje desértico. Todo este lugar es muy agradable y la vista es maravillosa.
Con esto concluí mi puente en esta bella región. Cuando tomé el vuelo de regreso, tenía una imagen completamente renovada y diferente de lo que es este estado de nuestro país.
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