Pátzcuaro, en el Estado de Michoacán, es uno de nuestros bellos Pueblos Mágicos. Se ubica a poco más de 50 kilómetros de la capital del estado, Morelia. Esta población concentra lo mejor de las culturas tarasca y purépecha. Al visitarla, uno se adentra en un mundo de sincretismo cultural entre lo indígena y lo español. Prueba de ello lo son sus artesanías, leyendas y centros arqueológicos, como el de las Yácatas, en Tzintzuntzán.
En Pátzcuaro encontramos dos puntos de referencia; el embarcadero y la plaza Vasco de Quiroga.
En el centro de la plaza Vasco de Quiroga se encuentra una escultura en bronce de don Vasco, realizada en 1965 por Zúñiga. La plaza está rodeada por los famosos portales donde se ubican varios cafés donde podemos pasar un rato muy agradable. También están las tradicionales nieves de pasta de La Pacanda o la nevería Eréndira, que les recomiendo probar cuando visiten este bello destino. Cada domingo se escenifica la tradicional danza de los Viejitos, para deleite de los visitantes.
El embarcadero de Pátzcuaro es el otro punto de reunión de visitantes de todo el mundo que quieren visitar la isla de Janitzio. Durante el trayecto en lancha, uno puede apreciar a los pescadores de la región, con sus tradicionales redes tipo mariposa. Mientras más se avanza se distingue cada vez mejor la estatua de José María Morelos y Pavón, uno de los principales atractivos de la isla.
Janitzio en lengua purépecha significa "cabello de elote". Diariamente recibe a miles de visitantes que conviven con los que habitan la isla, dedicados en su mayoría a la pesca, el comercio y la artesanía. Pocos saben que únicamente pueden vivir en ella personas nativas, nadie de otros pueblos.
Orgullosos de sus costumbres, los habitantes de Janitzio saben, que son reconocidos por cómo celebran la Noche de Muertos, en la cual iluminan el cementerio y las lanchas con velas, además de adornar las tumbas con flores de cempasúchil.
Al desembarcar en Janitzio, inicia el concierto de sabores, colores y olores. Abundan los puestos de artesanías de madera, telares de manta y souvenirs, además de pequeños restaurantes que preparan platillos típicos como la sopa tarasca, charales, pescado blanco, corundas y enchiladas.
Para llegar hasta la cima de la isla, imperdible por la bella vista que se contempla del lago, hay que subir el cerro escalonado. Ya en la cúspide se encuentra la entrada a la explanada de la estatua de Morelos.
Esta obra fue construida en cantera rosa por órdenes del general Lázaro Cárdenas del Río. Su altura es de casi 50 metros y en su interior se encuentra un museo con cuadros pintados por el artista Ramón Alva de la Canal, que representan la vida Morelos.
Son 140 escalones en forma de caracol, desde la planta baja hasta el puño de la imagen, sitio donde hay un pequeño mirador con una de las mejores vistas hacia el lago. La subida bien vale la pena.
Ya de regreso después de visitar Janitzio, el sol ilumina con sus rayos el agua y con ello, el lago de Pátzcuaro se convierte nuevamente en el espejo de Michoacán.
Por todo esto, como siempre, les recomiendo hacer turismo en Pátzcuaro y Janítzio en el Estado de Michoacán. Hagamos turismo en México. Hasta la próxima.
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