Hay quien dice que antes de recorrer otras latitudes se debe de empezar por conocer lo propio. México es un país con un amplio atractivo turístico que ofrece desde el tradicional turismo de sol y playa hasta el religioso; de naturaleza y el cultural, entre otros.
Una de las características fundamentales de los productos turísticos mexicanos son los elementos culturales entre los que destacan la gastronomía y la diversidad de tradiciones que existen a lo largo y ancho del país. Considerando que el gran diferenciador entre la oferta turística mexicana y la competencia, es justamente el elemento cultural, decidimos recorrer el centro histórico de la Ciudad de México para vivir nuestra ciudad.
El recorrido inició el viernes al hospedarnos en el hotel Hilton México City Reforma, mismo que cuenta con una oferta interesante en su hospedaje y en sus centros de consumo. Las habitaciones cuentan con amplias vistas a la Alameda Central, y dada su ubicación permiten disfrutar en las noches de la iluminación de los edificios de la ciudad. Se recomienda, una vez instalados, dar un recorrido por avenida Juárez y reconocer la zona.
Durante este primer acercamiento se puede descubrir la majestuosidad del Palacio de las Bellas Artes, que cuenta en su interior con una pinacoteca y ofrece espectáculos musicales y de ballet de talla internacional. Cabe señalar que al interior del lugar se encuentra un restaurante que funciona todo el año.
Frente al Palacio se ubican locales comerciales con tiendas en edificios post-revolucionarios que cuentan con un mirador-cafetín en el que se tiene la mejor vista de la Alameda Central y del propio Palacio, por lo que en algún momento del fin de semana habría que programar una parada para tomar unas buenas fotografías.
Tras la primera incursión en el redescubrimiento del primer cuadro capitalino, optar por un cóctel en el lobby del Hilton resulta muy cómodo, para dar paso a una cena dentro de los centros de consumo del hotel.
Debo señalar a los lectores que todos los platillos son de alta cocina y que la carta tanto del restaurante la Terraza y de los Dones mantienen un equilibrio entre los platillos mexicanos y los internacionales. Descubrí que las cartas tienen un 70 por ciento de platillos nacionales y un 30 de internacionales, dando un peso muy importante a la tradición gastronómica de nuestro país y haciendo un homenaje a la gastronomía mexicana que es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad desde el 2010.
En nuestra primera cena pudimos disfrutar de una crema de flor calabaza con espuma de huitlacoche, como segundo tiempo saboreamos unas costillas de cordero en adobo y como postre se sirvió un pastel de chocolate mexicano; elaborado por los chefs Omar Hernández y Antonio Bevar.
Por la mañana se puede realizar un recorrido por la Alameda Central o bien optar por el Spa y Fitness Center del Hilton que cuenta con caminadoras, escaladoras y todo tipo de aparatos para los que gustan ejercitar su cuerpo. Y si de apapacharse se trata es recomendable consultar el menú del Spa que ofrece distintos tratamientos, desde el facial, masaje con piedras, el sueco, aromaterapia y reflexología entre otros.
La oferta de museos y tiendas alrededor de este hotel - centro de convenciones, es amplia: se puede visitar el Museo Nacional de las Artes, ubicado en la plaza Tolsá y el Correo Mayor, programar un recorrido por la Ciudad de los Palacios; no olvide pasear por la calle de Madero peatonal que lo lleva a la Plaza de la Constitución donde se encuentra la Catedral y el Palacio Nacional.
Una vez de regreso en el hotel que cuenta con 27 pisos y 458 suites y habitaciones, se puede visitar el executive lounge, lugar ideal para admirar el atardecer citadino. En la noche del sábado se puede vivir un producto turístico que este año cumplió 38 años de realizarse de manera ininterrumpida, me estoy refiriendo a las Cenas Medievales del restaurante Mesón del Cid, ubicado en la calle de Humboldt 61 a tan solo tres cuadras del Hilton México City.
Para el domingo un buen descanso en el SPA permite a todos los visitantes tomar energía para iniciar una nueva semana de trabajo. Para cerrar el día con broche de oro se puede disfrutar del brunch que se ofrece en la Terraza Alameda, con vista panorámica en un jardín réplica de la Alameda Central.
Otra opción para comer sin necesidad de salir del hotel se encuentra en el restaurante El Cardenal, cuya carta se distingue por ofrecer gastronomía cien por ciento mexicana elaborada con altos estándares de calidad, si decide hacer un desayuno en este tradicional lugar es muy recomendable tomar chocolate, pan recién horneado y las natas de leche bronca; entre las sugerencias destaca los tacos de barbacoa, la tortilla de huevo con escámoles, el aporreado o bien las gorditas hidalguenses.
Un fin de semana en nuestra ciudad nos permite reencontrarnos con nuestro pasado y apreciar nuestro presente ¡Atrévete! ¡Vive tu Ciudad!
Sígueme en Twitter: @LuluTurismoMX