Esta frase se la decía yo a mis alumnos de licenciatura hace muchos años. Lo mencionaba cada vez que comentábamos la problemática de algún destino turístico y algún alumno, con la clásica inocencia estudiantil menciona “yo pondría más hoteles”, a lo que yo contestaba que el poner hoteles así como así no es tan sencillo. Y en ocasiones el clamor de la multitud se unía a esa petición y entonces varios estudiantes decían: “si, deberían poner más hoteles en los destinos para que vayan más turistas”. Mi respuesta entonces era “El hacer un hotel requiere un análisis muy complejo, no es así de fácil, yo les aseguro que si siembran un ladrillo, y lo riegan todos los días… no va a crecer un hotel”. Hasta entonces, mis alumnos reflexionaban y entendían que las soluciones no se pueden expresar alegremente sin reflexionar en conceptos más profundos, como el costo de una inversión, la operación, el mercado, la estrategia comercial y muchos conceptos más. Finalmente, se trataba de estudiantes que estaban en una etapa de aprendizaje, por lo que este tipo de comentarios, más que merecer algún tipo de crítica, sirven para hacer reflexiones que son enriquecedoras para ellos, más aún estando en un proceso de aprendizaje.
Sin embargo, tal pareciera que no solo los estudiantes tienen soluciones fáciles a los problemas de oferta de servicios, también los gobernadores y políticos piensan que las grandes inversiones pueden ser producto de una ocurrencia o de una iluminación divida.
En este caso, la frase de referencia, más que a los hoteles, la aplicaría yo a los recintos feriales y centros de congresos y le diría a muchos políticos: “Si siembran un ladrillo y lo riegan todos los días… no va crecer un recinto ferial”. Menciono esto porque me parece increíble que después de varios años de avanzar en turismo de reuniones, se sigan construyendo algunos recintos sin la planeación adecuada, pero sobretodo, sin las acciones promocionales que una inversión de este tamaño debe incluir. Hasta donde tenemos información, este es el caso del Centro Internacional de Convenciones de Los Cabos, el cual es un auténtico misterio.
Desde que comenzó a escucharse respecto a la construcción de este recinto, ha habido una serie de historias alrededor de esta edificación. Entre ellas, la paternidad del recinto, que si es de Fonatur o del estado de Baja California Sur, que no existía una planificación adecuada, que no hubo un análisis que sustentara la construcción y el tamaño de los espacios, que si este centro de congresos le costó el puesto a la anterior directora de Fonatur y muchas leyendas urbanas más. ¿Por qué surgen todas estas historias? Por una sencilla razón, la falta de información. Mientras menos información haya al respecto, más especulación surgirá con este tema. Además, un recinto no es algo que se deba esconder, sino todo lo contrario, la información debe estar a la mano de todos. Quiero pensar que sí se hicieron los estudios correspondientes para construir un recinto acorde a las necesidades y potencial de la plaza y que también se estudiaron temas como:
- - Análisis de la oferta de hospedaje y de salones del destino.
- - Ocupación hotelera según temporada.
- - Tipos de eventos que van al destino. No olvidemos que la mayoría de los eventos que recibe Los Cabos son convenciones, mientras que en este tipo de recintos, los eventos que se llevan a cabo son congresos.
- - Análisis de los mercados de eventos que pueden ir a Los Cabos.
- - Análisis de los 5 grandes universos de compradores y el potencial de cada uno para el destino.
- - Análisis de servicios complementarios.
- - Análisis de la demanda local. No olvidemos que muchos recintos y salones de eventos, particularmente en hoteles, viven del mercado local. Ejemplo: Diversos hoteles la Ciudad de México.
- - Análisis de impacto ambiental.
- - Y muchos otros.
Quiero pensar que todo esto está hecho y que simplemente se trata de un problema de información.
El que me parece es el mayor problema, es el siguiente. Según se dice, este recinto debería estar listo para el evento del G-20 que se llevará a cabo a mediados de junio del presente. Según muchos especialistas, esto no será posible, ya que la construcción ha sufrido retrasos. Hay toda una telenovela al respecto sobre si estará listo o no, lo cual me parece totalmente irrelevante. Un recinto no se construye por un evento, sino para ser un dinamizador de negocios para la región. Lo verdaderamente preocupante es que más allá del evento del G-20, actualmente no hay un trabajo de promoción hacia el futuro. Una buena administración estaría más preocupada por vender espacios, más que por el G-20. Evidentemente, la comercialización no se está llevando a cabo, ya que de lo contrario, todos en este medio, estaríamos enterados. Es indispensable que este recinto trabaje en desarrollar su área comercial y que ésta se ponga a competir por eventos. Si empiezan ahora, tal vez no vendan muchos espacios para el segundo semestre del 2012, pero seguramente lograrán algunos eventos para el 2013, aunque para congresos, la realidad es que a estas alturas hay que estar compitiendo por los eventos del 2014 en adelante. La pregunta es ¿Quién hace este trabajo en el Centro de Convenciones de Los Cabos?
Para este momento, ya deberíamos conocer al director y a su área comercial, no sé si ya están nombrados, pero repito, ha habido tanto hermetismo alrededor de este recinto que no sabemos nada al respecto. No podemos perder de vista que algunos de los centros de congresos más nuevos se han armado con los mejores hombres y mujeres que tenemos en esta especialidad. Este es el caso del Centro Internacional de Convenciones de Puerto Vallarta, con Patricia Farías, CEM, el Centro de Congresos de Querétaro con Juan Gabriel Taméz y el Centro Expositor de Convenciones de Puebla con Einar Brodden.
Evidentemente Los Cabos va tarde en esta competencia y mientras los políticos se ahogan con el G-20, otros destinos y recintos siguen avanzando y ganando eventos.
Ojalá y este caso sirva de ejemplo para que cualquier recinto o centro de congresos que se planee, se haga con los estudios correspondientes, contratando a los profesionales adecuados, teniendo la capacitación necesaria y desarrollando las estrategias promocionales y comerciales requeridas.
Finalmente, si siembras un ladrillo y aunque sea el señor gobernador quien lo riegue todos los días… no va a crecer nada.
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