Las antorchas y la luna iluminan la Sierra de Parras, son los matachines que bajan del cerro para agradecer a la madre tierra sus bondades, esto sucede todos las noches del 10 de agosto en que se festeja al santo patrono de Parras de la Fuente, Coahuila, San Lorenzo, la vendimia ha iniciado en el primer centro productor de vinos de América.
San Lorenzo es la hacienda productora de vino de la Nueva Vizcaya que en 1557 fue fundada por Don Lorenzo García. A tan solo 73 años de la llegada de Hernán Cortés a México los buscadores de oro se dieron a la tarea de recorrer el norte del país, no encontraron oro pero en medio del desierto hallaron un verdadero oasis con manantiales y abundancia de viñas nativas, de cuyas uvas se produjo el primer vino Americano. El lugar fue llamado "Santa María de las Parras".
La hacienda de San Lorenzo esta abierta para el turismo de grupos y convenciones, cuenta con amplios salones y con un hotel boutique donde los principales actores son los vinos de Casa Madero.
Un recorrido agroturistico es el que ofrece la finca San Lorenzo; el cual da inicio con una plática introductoria al mundo de la vid, a cargo del ingeniero agrónomo Daniel Muñiz gerente de producción agrícola.
Parras de la Fuente, cuenta con la denominación de origen para la producción de vinos y fue el primer lugar en América a partir de una merced otorgada por el Rey Felipe Segundo donde se autorizo la producción de vinos y brandys. Todo esto a pesar de la prohibición que se genero para que en las Nueva España no se produjera vino, ya que era una concesión que solo se le otorgaba a la península; Parras continuo en la producción vitivinícola a fin de proveer al clero del necesario vino de consagrar utilizado durante la liturgia católica.
En la actualidad los viñedos de Casa Madero se han modernizado; se hacen constantes experimentos con nuevos injertos y se introduce tecnología de punta traída de otras bodegas vitivinícolas a fin de mejorar la producción.
Ubicado a mil 500 metros de altura sobre el nivel del mar, los viñedos se encuentran a las faldas de la sierra madre occidental. El clima, oscila entre los 18 y 30 Celsius y se sitúa en la parte central del sur del estado de Coahuila a tan solo 157 kilómetros de la capital del estado, Saltillo.
La cosecha de las uvas tintas inicia a las cuatro de la mañana, hora a la que los agricultores salen al campo en cuadrillas comandadas por un líder que va dando las indicaciones sobre las parcelas que han cumplido con el ciclo de maduración.
Trabajo arduo y paciente es el que hace el agrónomo junto con el enólogo al catar cada uno de los lotes sembrados, es necesario conseguir la maduración perfecta, sabores y olores precisos son los que se buscan en cada uno de los lotes.
Ha tocado el turno de recolección a las cepa cabernet sauvignon, son vides de 12 años de edad, que dan frutos pequeños pero aromáticos, de color y sabor fuerte y penetrante, que recuerdan sabores tales como zarzamora, blueberry y moras entre otros frutos del campo.
El corte de cada racimo se hace con tijeras puntiagudas y filosas que van a dar a cestos concentradores para ser llevados a la planta procesadora, lugar aromático que embriaga el olfato con el mosto recién prensado que es rico en azucares fermentables.
Las levaduras transportadas por el aire, o la adición de levaduras seleccionadas al mosto, provocan la fermentación que produce carbono. Este último es liberado en forma de gas. La fermentación se interrumpe normalmente cuando todos los azúcares fermentables han sido transformados en alcohol y dióxido de carbonos. El mosto es ahora vino, explican los expertos de la planta a los visitantes.
Dicho proceso ocurre lo mismo para los tintos que para los blancos, sin embargo la cosecha es diferente. La vides blancas prefieren la noche para ser recolectadas, momento en el que concentran mayor sabor y olor, una uva blanca guarda sabores relacionados con frutos frescos y tropicales, así como de flores blancas tales como el azar, las cepas que dan origen a los vinos blancos son la chardonnay, la chenin y semillon.
Después del recorrido a los viñedos, a la planta y a la bodega, donde se ubica un museo con barricas y prensas del siglo XVI, al visitante lo espera una cata de vinos, misma que correrá a cargo de algún sommelier invitado y del enólogo Francisco Rodríguez encargado de la producción.
En la cata los especialistas buscan una buena vista, la apariencia, la superficie, la limpieza, la brillantez; que no tenga la mezcla tonos naranjas o cafés en el caso de los tintos lo que significaría problemas de oxidación.
Las piernas que se forman en la copa son la parte de los ácidos que se crean en la fermentación, estas dan idea de la textura del vino, se dice que entre más gruesas, más estructura tiene el vino; después se busca el aroma, en las uvas tintas son aromas de frutos rojos y algunos negros en la cavernet y en la merlot, ciruelas, zarzamoras y fresas entre otros; para los blancos como el Chiraz se encuentran aromas de frutos deshidratados, gustos de chocolate y de tabaco, de pimientas verdes y hierba recién cortada.
Una buena nariz, explican, da excelencia en paladar, detecta un balance y un buen equilibrio tánico. La recomendación del experto es tomar los vinos tintos a temperatura de entre 18 y 22 celsius y los blancos entre los 10 y 12 grados.
Al finalizar el recorrido los técnicos recuerdan que los pasos más importantes en la producción son la plantación y producción de planta, encontrar una buena estructura para lograr una buena producción, lo que toma entre 5 y 6 años.
Al quinto año se recogen los primeros frutos, de ahí en adelante el trabajo es diario y en diferentes épocas, sobre todo en invierno donde se hace poda; en primavera y verano se hace el manejo de los brotes se cuidan y culmina con la cosecha a partir del 10 de agosto. Así es que para que una botella de vino este en la mesa lleva por lo menos 12 años de trabajo.
Todo esto ocurre en los espaciosos jardines de La Casa Grande de la Finca de San Lorenzo, que ofrece un ambiente tranquilo de relajamiento y de rencuentro. Los huéspedes están invitados a visitar los más antiguos viñedos y bodega en América, establecidos en el año de 1597. Las instalaciones de Casa Madero son una mezcla armoniosa de las viejas tradiciones con el equipo y tecnología más modernos.
Un perfecto complemento a su visita a La Casa Grande es un paseo en un coche tirado por un caballo por las viñas, seguido por una visita a las cavas más antiguas en el Continente Americano con una degustación de los productos. ¡Salud!
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