Turismo en México, La Función PúblicaSin duda, una de las áreas menos entendidas en nuestro país, es la de la función pública. Quienes trabajan para el gobierno tienen una fama de ser gente poco efectiva y nada más lejano a la realidad que ello. El funcionario público es siempre blanco de críticas, en muchas ocasiones sin fundamentos y en otras, sin que los críticos tengan toda la información a la mano, como para ejercer una opinión negativa de los trabajadores de gobierno.

Existe un divorcio natural y un menosprecio de la Iniciativa Privada (IP) hacia la función pública. Como si toda la gente de la iniciativa privada fuera inteligente, trabajadora y honesta y como si toda la gente del sector público fuera tonta, floja y ratera.

Una parte de este menosprecio se ve cuando un trabajador de la IP pasa a convertirse en un flamante funcionario público. Y cuando esto sucede ¿Cuántas veces hemos escuchado?: “Yo vengo de la iniciativa privada, por lo tanto les voy a enseñar a hacer las cosas”.

Como si los funcionarios públicos no supieran cómo trabajar y tuvieran que estar a la espera de los “Mesías” de la IP, que con su “sabiduría” vinieran a sacar al país del hoyo. Quiero decir que yo mismo caí en esa trampa, particularmente en la época en que trabajé para la Secretaría de Turismo del Gobierno de la República y ahí me di cuenta de que había mucho talento entre los funcionarios públicos, particularmente entre directores y subdirectores.

¿Pero quién es el culpable entonces de que las cosas no funcionen en el gobierno como uno espera? Desde mi punto de vista son dos:

  • - El primero es el monstruo de la normatividad: El funcionario público pasa un 60% de su tiempo en papeleo y trámites, en aras de la normatividad y transparencia, procesos que no existen en la IP, pero que en la función pública son necesarios para asegurar que los recursos lleguen a donde deben de llegar.
  • - El segundo gran problema es percepción: La mayoría de las críticas hacia los funcionarios es por no hacer lo que la IP piensa. Solo que hay un pequeño detalle, dentro de la IP hay miles de opiniones diferentes, por lo que es imposible darle gusto a todos. Además, algo que hay que dejar en claro es que la mayoría de estas opiniones son diferentes porque cada quien ve por sus intereses y no por los intereses de un municipio, estado o país. Es por eso que en los gobiernos no siempre se hace caso a las iluminaciones celestiales de la IP, porque la mayoría de ellas buscan llevar agua solo para su molino.

Otra cuestión incomprendida de la función pública, se da en las funciones a realizar. Por lo general, si un funcionario público tiene que hacer 100 acciones para su sector y por alguna razón solo realizó 98, será más criticado por las dos faltantes que aplaudido por las 98 realizadas y el argumento será siempre: “ese es su trabajo, para eso se les paga”, lo cual es correcto, pero también hay que entender que en la función pública no siempre se tienen los elementos humanos y tecnológicos para desarrollar lo que cada sector requiere.

Otro reclamo común es: ¡Se les paga con nuestros impuestos! ¿Impuestos? ¿Y toda la evasión fiscal de los grandes corporativos??? Y de pequeñas empresas también!! Todo ello sin mencionar que para que se dé un mal manejo en los recursos públicos, se necesita un cómplice del lado privado.

En conclusión, podemos decir que tanto la gente honrada como la que no lo es, así como la gente trabajadora y la que no lo es, se encuentran tanto en el gobierno como en la IP. El ser parte de uno no te hace malo, ni ser parte del otro te convierte en un santo.

Podría ejemplificar algunos casos de buenos funcionarios públicos en el turismo de México, pero la lista sería muy larga. Además, no solo en turismo existen funcionarios que trabajan de manera adecuada, sino también en otras dependencias.

Así es que, señores de la IP, más respeto a la función pública, que gracias a ella camina buena parte de nuestro país… a pesar de que estos funcionarios no sean reconocidos.

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