Turismo en México La Andadura a Mitla OaxacaUna cabeza de león, un cocodrilo, un venado y hasta  un elefante son parte de las esculturas naturales que adornan a capricho el milenario árbol de El Tule ubicado en Santa Maria del Tule, Oaxaca; como fiel guerrero el viejo del agua  resguarda la capilla de Santa María construida por los frailes Dominicos en el siglo XVI.

Santa María, se asienta en lo que fue un prodigo lago rodeado de ahuehuetes sabinos, al centro del lago creció este famoso monumento natural que tiene más de dos mil años, cuenta con 58 metros de  grosor por 42 metros de alto, el viejo abuelo, como le llaman los pobladores, resguarda a sus 27 hijos y nietos que habitan cerca de su sombra.

Los últimos estudios realizados en torno al árbol, indican que no se trata de varios ahuehutes sabinos unidos en un solo entorno, como se pensó durante algún tiempo, el ADN del Tule señala que es un solo tronco, que da lugar a una serie de ramas que se entretejen sobre el mismo árbol.

Usando la imaginación se encuentran figuras en los troncos, mismas que son descubiertas por grupos de niños guardianes del árbol, que con ayuda de un espejo van señalando las diversas esculturas.

Desde 1952 un grupo de amigos cuidan con esmero la zona. A través de un sistema de goteo el ahuehuete recibe agua que mantiene húmedo el subsuelo, en la actualidad hay varios árboles que se encuentran alrededor de El Tule que se ven beneficiados también, por eso es preciso pagar a la entrada del sitio tres pesos.

El ahuehuete ha congregado durante décadas a visitantes nacionales y extranjeros, pero la atracción del sitio no termina ahí, con un poco de suerte la iglesia de Santa María puede dar sorpresas. Fuera de programa, en nuestro andar por Oaxaca y a la sombra del Tule encontramos una boda tradicional de la región del Istmo, cuya fiesta puede durar hasta ocho días.

En la misma Ruta de Mitla se ubica Tlacochahuaya, lugar húmedo en zapoteco es el sitio en donde se encuentra el templo dedicado a San Jerónimo; antes de la llegada de los españoles, Tlacochahuaya ya era un centro ceremonial. La parroquia edificada en el siglo XVII, se erige sobre los restos de una pirámide prehispánica, la evidencia de esto la podemos encontrar en las paredes exteriores del templo que conserva estelas labradas por los indígenas antes de la llegada del conquistador.

La orden dominica, edificó la iglesia a semejanza de los templos dedicados a la oración en la época del medioevo, atrio, capillas posas, una capilla de indios, abierta donde se iniciaba la evangelización. El templo dedicado a San Jerónimo, tiene un arco de medio punto en el que hay un personaje con una trompeta al oído, desde la cual se le dicta la trascripción de la llamada Vulgata, que es la Biblia en latín.

La cruz atrial en el centro no es simetría para cubrir el templo prehispanico. La iglesia esta revestida de  colores azules, rojos y amarillos, colores extraídos de plantas e insectos. El rojo es un color religioso extraído del cinabrio y la grana cochinilla.

Tlacochahuaya, apegada a sus usos y costumbres nombra cada año a un sacristán  que cuida y conserva la parroquia. Deténgase en la primera capilla, en el techo hallará un ídolo indígena, al frente el altar mayor esta revestido en oro y la pintura principal se le atribuye  a Juan de Arruz quien plasma el momento en que se le dictan a San Jerónimo las escrituras en latín.

El coro conserva un órgano tubular decorado a mano, también del siglo XVII, el cual funciona y es tocado por jóvenes de la comunidad en las fiestas importantes o bien en  bodas o bautizos. Suba las escaleras de caracol hacia el coro, desde donde podrá observar en todo su esplendor el arte virreynal. Observe bien los diseños cristianos inmortalizados por los indígenas, sus proporciones y colores.

Para entrar al lugar se paga 10 pesos, mismos que se administran por el sacristán para poder dar mantenimiento a este singular lugar.

Peinar, cardar e hilar es una parte del proceso para elaborar finos productos artesanales de lana en Teotitlán del Valle. La sensibilidad y delicadeza de las mujeres se refleja en los primeros momentos de la creación  que dará como resultado bellos textiles en lana.

La segunda etapa es teñir la lana con productos cien por ciento naturales, un puñado de tejute o bien de sal permitirá que los colores se fijen.

La gama de amarillos se consigue casi de cualquier planta, sin embargo es el color más difícil de mantener ya que su PH cambia rápidamente, el cempasuchitl es la flor que se usa con mayor frecuencia o bien el musgo roca. De las granadas se extrae el verde, el azul índigo se encuentra en el añil y los rojos se obtienen de un pequeño parásito, la cochinilla del nopal.

Después de semanas y meses de trabajo los artesanos empiezan a tejer en grandes telares, las grecas tradicionales, réplica de las que se encuentran en Mitla adornan tapetes de todas dimensiones. También el arte moderno esta presente entre los artesanos de Teotitlán diseños de Hecher, reproducciones de Diego Rivera o de Tamayo pueden ser adquiridos por los visitantes.

Si va a Teotitlán del Valle busque la casa de Don Vicente Vázquez o bien la casa de Don Salvador González o la de Bulmaro Pacheco estas familias conservan la originalidad del arte de los tapetes de antaño. (Se ubica A solo 25 minutos de la ciudad de Oaxaca, rumbo a Mitla) 

Mitla, Yoba o  la Ciudad de los Muertos fue un centro ceremonial zapoteca y residencia de los sacerdotes, es famosa por su fina arquitectura, construida en el 900 después de Cristo. En este recinto religioso confluyen todos los conocimientos arquitectónicos de las culturas mesoamericanas.

El tablero de escapulario  es un doble marco con doble línea que sube y baja adornada de grecas; reproducidas hoy cotidianamente por los artesanos de Teotitlán del Valle. Algunas interpretaciones, de las grecas mitelcas indican que son la representación de los elementos naturales, el agua, el fuego y la tierra. También se dice que algunos son grafías de la serpiente de cascabel. Hoy sabemos que la simbología de la cruz ya existía en la mítica Mitla, el significado estaba relacionado con los rumbos de la muerte y con los cuatro puntos cardinales.

Aprovechando el centro ceremonial, los evangelizadores católicos sobrepusieron un templo católico, a pesar del tiempo hoy se pueden observar los dinteles del templo prehispánico sobre los cuales se erige la iglesia de San Pablo de la Villa de Mitla.

La pintura tipo códice se conservan en la zona, gracias a que los espacios del templo original fueron utilizados para hacer un monasterio dominico. En ese tiempo los techos originales fueron sustituidos por techos estilo catalanas, mismos que fueron destruidos dejando al intemperie la construcción.

En algunas partes del sitio se pueden observar fragmentos de lo que en otro tiempo fueron grandes murales. A la llegada de los españoles Mitla estaba habitada y dominada por los Aztecas.

Su cosmogonía nos habla de cuatro rumbos de la muerte el Tlalocan mundo del agua donde iban los que tenían una muerte relacionada con el  vital líquido.

El Chichilhuacan, donde iban los nonatos, era como un árbol con una especie de senos  donde quedaban colgados los bebes esperando volver a nacer

La Casa del Sol estaba reservada para las mujeres que morían embarazadas y para los militares. La leyenda dice que estos últimos regresaban convertidos en colibrí.

Y por último el Mitlan,   el mundo de la muerte, era donde enterraban a los sacerdotes, Mitla-Mitlan.

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