Mazatlán, Sinaloa.- Las nueve de la maña es una buena hora para salir de alguno de los hoteles de Mazatlán para tomar camino rumbo a lo que en otros tiempos fue la capital del estado de Occidente, a 102 kilómetros al sur de Culiacán y a 104 al norte de Mazatlán se encuentra este Pueblo Mágico.
Se recomienda alquilar un transporte para llegar al lugar, llevar ropa y calzado cómodo y fresco ya que en el pueblito se debe caminar para disfrutarlo en su totalidad.
A finales del siglo XVIII y principio del XIX, Cosalá era la población más prospera del noroeste de México, por lo que en 1820 se convirtió en la capital del Estado de Occidente, que comprendía los actuales estados de Sonora y Sinaloa.
En medio de la plaza un kiosco, con una banda sinaloense y un carruaje del siglo XIX que da paseos por las principales calles del pueblo, permiten al viajero hacer un recorrido a lo que en otros tiempos fue el real de minas más rico de la zona.
Los templos de Santa Úrsula y de Guadalupe, el Museo de Minería e Historia, la presidencia municipal, la famosa Chinche – edificio donde se instaló la primera imprenta del noroeste y se editó el primer periódico de nombre El Imparcial -, los conventos jesuitas y franciscanos y la cerrada de la fuente, son parte de los edificios que se pueden disfrutar al caminar Cosalá.
La voz popular cuenta que en los edificios antiguos se encuentran fantasmas, apariciones que se representan en algunas fincas. En la casa de los Hernández Aragón, ubicada en la calle de Hidalgo se aprecia, dicen, la figura de una mujer vestida de blanco.
Las calles empedradas que como surcos irregulares te llevan a distintas edificaciones, se puede disfrutar de una variada gastronomía entre la que destaca el tradicional chilorio, los chorizos, los tamales, los quesos de rancho, las carnes y la barbacoa de res; para el postre las empanadas y los dulces de leche, así como las frutas en conserva.
Cosalá, enclavada en la sierra sinaloense, ofrece diversidad en su producto turístico, a 8 kilómetros de la cabecera municipal esta la reserva ecológica del Mineral de Nuestra Señora. En este sitio es posible observar la riqueza mineral de la sierra, hacer recorridos por senderos que permiten la observación de flora y fauna diversa; al descender el río y siguiendo su curso se llega a la zona de petroglifos.
Para los que andan en busca de experiencias exóticas este sitio puede convertirse en el lugar ideal, ya que es el segundo aviario de guacamaya verde más grande del país.
La aventura continua en Cosalà a tan solo 11 kilómetros de distancia del pueblo, 8 de ellos pavimentados y 3 de terracería, las Cascadas de Vado Hondo es un sitio con exuberante vegetación en el que se localizan una serie de cascadas y pozas naturales que resultan ideales para nadar y para la observación sideral.
En este lugar hay una represa que permite el disfrute de las aguas templadas durante todo el año, además para los que gustan de aventuras con una pequeña dosis de adrenalina, hay instalados 400 metros de Canopí y puentes.
Otros atractivos los ofrecen la Presa José López Portillo, con la pesca deportiva; San José de las Bocas con sus aguas termales, consideradas sagradas por sus efectos místicos, mágicos y curativos y las Grutas en cuyo interior se puede observar figuras caprichosas construidas de manera natural.
Sin duda, Cosalá es un Pueblo Mágico que tienes que visitar.
Para más información visita: turismo.sinaloa.gob.mx