En los límites de Campeche y Yucatán se encuentra una de las zonas más importantes para la anidación del flamenco del Caribe. Una zona a orillas del mar donde el agua salada y dulce se combinan para hacerla refugio de miles de aves.

Celestún, cuyo nombre significa “espanto de piedra”, fue decretada como reserva el 19 de junio de 1979, para que las más de 100 especies de animales y mamíferos grandes, entre nativos y migratorios, que viven ahí pudieran tener un sitio donde no fueran molestados por el hombre, ya que antiguamente se cosechaba la sal por la evaporación del agua de mar que se da de forma natural en la ría.

Apenas un año después de haberse decretado como zona protegida, los pobladores empezaron a descubrir que el turismo se disparaba y apoyaba su economía, la que antes se basaba únicamente en la pesca.

El poblado, del que lleva su nombre la reserva es uno de los típicos pesqueros de la región. Pintoresco por sus casas con fachada de madera color azul y blanca, de gente amable con marcadas tendencias de cocinar el plato fuerte a todas horas del día: pescado.

El precio de la comida es bastante accesible, por ejemplo un pescado al mojo de ajo no rebasa los 50 pesos, con todo y guarnición, mientras descansa bajo una palapa junto a una embarcación.

Por primera vez

Si de verdad desea acercarse a la gente y a los habitantes de Celestún, vale la pena que llegue por su cuenta a este poblado donde no existen hoteles gran turismo, aunque si algunos tres estrellas en los alrededores.

Si desea más contacto natural puede estar en la posadas de los pescadores o utilizar la playa como una zona de acampado donde los mismos hombres de mar le servirán hasta de despertador, cocineros y amigos de la mañana.

Ellos le atenderán como rey, ya que valoran mucho el apoyo que le da a su economía cuando sirven como guías a los turistas y les dan alojamiento.

El tour completo con la ayuda de las personas locales no es sólo como en los tours desde Mérida donde se le transporta a la ría frente a la zona donde los flamencos, al igual que otras aves como la garza atigrada y el martín pescador enano se reúnen.

Va más allá, ya que si ven que usted de verdad está conciente del cuidado de la naturaleza entonces lo llevarán más tiempo en la embarcación y le mostrarán a pie algunas de las partes de la reserva donde es casi seguro encontrar una familia de coaties o de mapaches.

De igual forma, si dispone de tiempo, entonces tendrá la oportunidad de subir a la embarcación en la noche, (los días de luna llena se disfrutan mejor), para observar el comportamiento de otros seres que la habitan y cazan cuando el sol se ha ocultado.

Los flamencos, una de las especies bandera, se mantienen en completa quietud al anochecer, pero también en alerta, así que es muy importante que todos se queden callados, a pesar de que no podrán acercarse demasiado —ya que no esta permitido el contacto directo con esto animales— se les puede observar a la perfección y si tiene suerte hasta descubrir algunos depredadores de mediano tamaño rondando en busca de alguna presa.

El precio de estos recorridos varía de acuerdo a la persona con la que usted se quede, porque la realidad es que mientras más conviva con estas cálidas personas, más podrá aprovechar los días de actividad con ellos.

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