Los Carnavales indígenas en México ocupan un lugar muy especial en el calendario de fiestas de los diversos estados del país, entre los que hemos investigado encontramos el de Tlaxcala con sus tradicionales Huehues; el de Oaxaca con sus Tiliches y Copalas; los de Hidalgo con sus cornudos en la Huasteca y el de Morelos con sus Chinelos que quedó consignado en la entrega anterior.

En todas estas fiestas de Carnestolendas se ha logrado conservar, por una parte, la tradición pagana proveniente de Europa y por la otra, las costumbres de los pueblos indígenas, que a través de la música y vestuarios han sabido mantener sus raíces.

Una de las tradiciones más arraigadas de la tradición en el Estado de Tlaxcala es la celebración de su carnaval. Se caracteriza por la ejecución de danzas de origen indígena nahua. En gran parte del estado la población organiza esta festividad de acuerdo a los usos y costumbres de cada región. El carnaval en Tlaxcala data de la colonia, fueron los colonizadores españoles quienes lo introdujeron, en el siglo XVII. El duque de San Román en 1699, emitió un Auto donde prohibía a los danzantes burlarse de personalidades locales y ordenó que el edicto se pregonara en los idiomas náhuatl y español. Las danzas y música de carnaval fueron creadas por lo indígenas tlaxcaltecas a partir de la asimilación que hicieron de los bailes y música llegados de España entre los siglos XVI y XVII.

Las danzas tlaxcaltecas procuran ser distintas entre sí, pero tiene dos características, son satíricas; se burlan de las clases altas, usando máscaras de la población de Tlatempan y son religiosas, resultado de la mezcla de los pensamientos filosóficos cristiano e indígena nahua. Los atuendos tiene reminiscencia religiosas, así como algunos sones y canciones. Muchos grupos de bailarines solicitan misas católicas antes de que comience la celebración, para pedir permiso a dios y ofrecerle sus danzas, costumbre heredada del tiempo prehispánico. En las poblaciones donde se llevan a cabo las danzas, la población las considera su principal símbolo de identidad étnica y cultural. A través de ellas expresan su visión del mundo y de su historia. El carnaval, es por ello tan importante y/o igual que la semana santa, navidad, día de muertos y la fiesta patronal.

Las danzas son en su mayoría, del tipo de cuadrillas. Pueden ser de hombres y mujeres. Parejas o hileras que forman un cuadrado o rectángulo. A los grupos de danzantes se les conoce como Camadas y a los integrantes Huehues, viejo en náhuatl. La música es interpretada por bandas de instrumento de viento y batería, aunque pueden usar teclados, baterías y bajos eléctricos. En poblados como Atlihuetzia, Tizatlán y Yauhquemecan, se interpretan cuadrillas llamadas Francesas. En Acuitlapilco, Mazatecochco, Papalotla, Tepeyanco, se ejecutan varias danzas. Charros es una de ellas, donde Vasarios y Doncellas bailan cuatro sones y uno de ellos entona La Muñeca, canto religioso. Se entonan cantos como El Palomo y El Tlaxcalteco. También hay otras danzas Huehues y Catrinas.

En Oaxaca, la celebración de “Quitar la carne” se celebran en casi todas las poblaciones tengan o no cercanía al mar, como San Pablo Macuiltianguis, San Juan Luvina y Santiago Comaltepec, de la Sierra Juárez; donde las comparsas disfrazadas, se detienen a la entrada del pueblo y solicitan permiso con un mensajero a la autoridad municipal para “entrar” la autoridad simula encarcelar al mensajero, y es cuando las comparsas mandan una comisión que dialoga con el sindico municipal logrando el permiso y la libertad del mensajero. Con el permiso, ingresan con toda su alegría a las principales calles del pueblo, ironizando de manera jocosa los errores de la autoridad municipal y del mismísimo sacerdote.

Sin embargo fue en las poblaciones de la costa, que desde principios del siglo pasado, por su marcada presencia de marinos sudamericanos y  comerciantes europeos, donde se desarrollaron de mayor manera estas actividades pero sin que se pudieran olvidad las manifestaciones, máxime tratándose de poblaciones que en gran numero están constituidas de elementos de raza negra, traídos de África por esclavistas, durante el virreinato.

En Putla en la costa de Oaxaca a dos horas en carretera pavimentada de Puerto Escondido, hacia Pinotepa Nacional, se amalgaman las actividades de tradicionales de Carnaval, con modismos y costumbres indígenas, ya que paralelamente a la designación de la Reina de las Fiestas, la comparsa de los “Copalas” organizan un certamen de belleza indígena para tener a su “Diosa de los Copalas” la que encabeza todas las actividades de su grupo, portando su traje regional  compuesto de “enrredo” de lana negra y precioso huipil hasta la rodilla, de algodón blanco urdido en telar prehispánico de cintura y entretejido de arriba abajo con hilaza roja y estambre de distintos colores.

Las comparsas de los “Copalas”, “Danza del Macho”, “Los Viejos” o “Tiliches” entre otras, desfilan por el pueblo, caminando con sus disfraces en los que destacan el disfraz de “capisallo de palma”, tradicional impermeable para cubrirse de la lluvia, o en carros alegóricos convertidos en fantásticos, dragones, diablos, caballos alados, unicornios; en compañía de sus Reinas y Diosa, verdaderas bellezas morenas.

Algunos de los carnavales con mayor influencia indígena son los que se dan en Hidalgo, mención especial merecen  el de Calnali, el de  Metztitlán, San Agustín Metzquititlán y Eloxochitlán.

En Calnali, como dato sobresaliente la fiesta mayor se realiza el miércoles de ceniza. En algún tiempo el párroco de la iglesia impedía la realización de la fiesta, fue entonces que los pobladores de esta zona de la Huasteca hidalguense a manera de reto a la autoridad eclesiástica insistió en que la fiesta mayor se llevara a cabo el propio miércoles de ceniza, finalmente el pueblo ganó su posición y hoy en día son cornudos enmascarados, con chaparreras, reatas y pañoletas coloridas los que bailan en grandes cuadrillas por el pueblo. Otros que llaman la atención son los comanches caracterizados con penachos de plumas, cuchillo, trenzas y máscaras con pintura a rallas en las mejillas.

Se considera que los personajes más representativos en este carnaval huasteco son los Mecos vestidos con grandes sombreros que rematan en un amplio medio arco que pintan con colores llamativos. Estos gorros semejan penachos rematados por borlas de colores que se sujetan a pequeñas varas. Esta danza es considerada la representación de las batallas entre los huastecos y chichimecos,

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