Turismo de ReunionesEl pasado jueves 29 de septiembre asistí a una de esas reuniones que me hizo recordar aquellos episodios de la infancia, donde vas a jugar futbol y cuando tu equipo va ganando y los que te invitaron a jugar van perdiendo, el dueño de la pelota hace su berrinche y se la lleva, dando por finalizado el partido. El motivo de la reunión era la Tasa Cero para eventos y los contrincantes… perdón, los invitados eran las asociaciones de turismo de reuniones, el CPTM y SECTUR y en el otro bando, un ejército de funcionarios del Servicio de Administración Tributaria (SAT).

Esta reunión era la continuación de encuentros anteriores, donde en la más reciente, los representantes de turismo de reuniones plantearon una serie de preguntas al SAT, con el objetivo de entender mejor las reglas de aplicación de la Tasa Cero, así como de proponer algunos cambios en la misma, para hacerla más práctica y que tenga mejores resultados.

Solo como antecedente, les digo que la Tasa Cero se aprobó alrededor del 2004 y desde entonces ha tenido algunas adecuaciones, pero desde su origen ha sido muy complicada su aplicación y son muy pocos los que le ven algún beneficio. La Tasa Cero debió ser, desde entonces, la herramienta más poderosa de promoción, lo cual ha estado muy lejos de suceder por lo complejo, enredado e injusto de su aplicación.

La reunión comenzó con una tediosa lectura de las preguntas, que con anterioridad la industria de reuniones había realizado y con las respuestas desarrolladas por el SAT y desde aquí se percibió que el sentido de la reunión, no era otro que el de cumplir con el requisito de “haber atendido nuestra solicitud”, pero de soluciones reales nada. La gente del SAT se enfocó a responder las preguntas con argumentos basados en leyes, pero sin dar explicación alguna. Lo explico mejor con un ejemplo sencillo, que no tiene nada que ver con la industria de las reuniones: si por ejemplo la pregunta hubiera sido: “¿puedo circular con mi auto cuando el semáforo está en luz roja?” la respuesta hubiera sido: “NO porque el artículo tal, en el inciso tal, en la fracción tal de la ley tal dice que NO”, cuando en realidad la respuesta que hubiéramos esperado fuera algo así como: “no se puede porque mientras tu tienes la luz roja, en la calle perpendicular tienen la luz verde, que indica que se puede avanzar y si los autos de ambas calles circulan a la vez, seguramente se generaría un accidente.”

El ejemplo es sencillo pero contundente y no nos dieron las soluciones que esperábamos. Así que para llenar el expediente la gente del SAT tiene 10, palomita y medalla de oro, pero la realidad es que no nos dieron ninguna razón a la negativa abrumadora de las preguntas de la industria.

Algo digno de mencionar, es que en “nuestro equipo” estaban las asociaciones de turismo de reuniones, SECTUR y CPTM y los tres actuaron como uno solo, teniendo muy claro lo que todos pedimos para tener una Tasa Cero efectiva. Por el otro lado, entre los funcionarios del SAT estaba el clásico “gáname una” que siempre, con tono agresivo, contestaba cualquier reclamo de nuestra parte. Además, había por ahí una funcionaria del SAT, que con cada intervención de alguien de nosotros, solo sonreía como diciendo “pobrecitos, no han entendido que nosotros tenemos la sartén por el mango”.

Y efectivamente, ellos tienen la sartén por el mango, pero parece que lo que nunca entendieron es que esto no es una competencia para ver quién tiene los mejores argumentos de discusión. De lo que verdaderamente se trata, es de que todos ganemos con la Tasa Cero. Es decir, que ganen los clientes al tener un incentivo más para venir a nuestro país, que ganen los prestadores de servicios mexicanos al tener más eventos y que gane el gobierno al recaudar más impuestos, pero eso parece que no lo entienden.

La realidad es que si por parte del SAT no existe la iniciativa de escuchar lo que la industria de reuniones propone, se corre el riesgo de que la industria de reuniones reaccione de forma negativa. Por ejemplo, de no aprobarse la Tasa Cero en incentivos, seguirán viniendo incentivos disfrazados de convenciones. De no permitirse que los planners nacionales puedan aplicarla, se establecerán empresas fantasmas en el extranjero (de mexicanos) que aplicarán la Tasa Cero y así podemos poner muchos ejemplos de lo que no debería de suceder, pero que muy probablemente sucederá si ambas partes no escuchan.

En conclusión, si no hay mejoras a la Tasa Cero, todos perdemos, nosotros captaremos menos eventos y el SAT captará menos impuestos. Veremos qué sucede en los próximos meses.

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