Arrancamos un nuevo año, el cual como todos al inicio, viene cargado de buenos deseos y esperanzas. Pero para la actividad turística y en particular el turismo de reuniones, ¿Qué podemos esperar en este nuevo año?

Por principio, parece que estamos al borde de un año cargado de política y de especulación. No podemos perder de vista que entraremos en un proceso electoral que se agudizará en el segundo trimestre y que terminará la primera semana de julio. Esto provocará que todo el país esté inmerso en las elecciones, lo que será un gran distractor y por lo tanto, un inhibidor de los eventos… por lo menos los eventos no relacionados con la política.

Esta guerra política la vamos a ver incluso en los eventos de turismo, como el Tianguis Turístico de México, que se llevará a cabo en Puerto Vallarta. Como primer efecto político, es muy probable que el tianguis de Vallarta sufra, no solo el desprecio, sino también de mala publicidad y tal vez hasta boicot de los destinos del estado de Guerrero, así como de algún otro destino simpatizante.

Otro efecto político que veremos en el Tianguis, va a ser la ya famosa mega-pasarela de políticos estatales y municipales. Veremos los acostumbrados desfiles de gobernadores, junto con sus diputados locales y el show a todo lo que da. No solo eso, sino que por tratarse de un año político, veremos en la misma actitud de divas a presidentes municipales, representantes de turismo municipal y regidores… claro, además de uno que otro candidato a diputado federal, senador y tal vez hasta gobernador. Asimismo, se van a destapar los que se sienten candidatos a ser el próximo secretario de turismo, que por lo menos uno o dos de ellos ya sabemos quiénes son y no necesitan destaparse, aunque no desaprovecharán este escenario para hacer un gran show.

Como complemento a ello, podemos esperar que los pabellones de los destinos turísticos hagan su parte política también, por lo que seguramente veremos los pabellones de los destinos gobernados por el PRI, todos decorados de rojo al igual que sus representantes estarán uniformados de rojo. Lo mismo sucederá con los destinos gobernados por el PAN, los cuales lucirán el azul, tanto en la decoración como en los uniformes y por supuesto, lo mismo podemos esperar de los destinos del PRD, quienes lucirán a más no poder el amarillo.

Caso contrario sucederá con FITA, la cual, al celebrarse en septiembre, quedará totalmente fuera de la guerra política. Tanto, que este evento corre el gran riesgo de sufrir el desprecio y el desinterés de muchos destinos, los cuales seguramente argumentarán la falta de presupuesto y la cercanía de los cambios de gobierno para pretextar su inasistencia a este evento.

En resumen, mientras Tianguis corre el riesgo de politizarse como nunca, FITA puede entrar en una etapa gris, llamando poco la atención e incluso pudiendo entrar en un proceso de decadencia.

Sin embargo, no todo es malo para la industria de los eventos en este año que comienza. Simplemente las oportunidades en la industria de los eventos vendrán en diferentes formatos y en tiempos diferentes a los que estamos acostumbrados. Por ejemplo, se generará un sinnúmero de eventos políticos en recintos, hoteles y espacios públicos. Esto sucederá a todo lo largo y ancho del país. Eventos que requerirán audio, video, iluminación, sillas, lonas y diversos servicios que ofrecen proveedores de esta industria. Aquí habrá mucho negocio, pero hay que ser  cuidadoso, ya que los partidos políticos quieren todo a precios castigados, si no es que gratis, apoyándose en la trillada frase “apuéstale con nosotros (es decir, dame tus servicios sin costo) y cuando gane nuestro candidato vemos cómo te lo pagamos con creces”… nada de eso, a cobrar y a cobrar bien, que nuestros servicios valen y ellos los necesitan y además tienen presupuesto para ello.

Otra opción se generará después de las elecciones. Desde el inicio del año y hasta las elecciones, veremos contracción en los presupuestos en general, aunque mayormente en los de gobierno. Después de las elecciones, las cosas deben regresar a la normalidad y vendrá un periodo corto donde se tendrán que ejercer los presupuestos. En resumen, las oportunidades estarán ahí, solo que de manera diferente.

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