Ante todo, agradezco a Turespacio el haberme pedido ser quien inicie con este foro de “Opiniones” en turismo de reuniones, donde se busca escuchar diversidad de ideas y propuestas frescas de los jugadores de esta especialidad del turismo.

Para iniciar con este foro, me gustaría poner a su consideración un tema del turismo de reuniones en México que siempre me ha causado conflicto y se refiere a nuestros organismos de promoción: las OCV’s.

¿Cómo se deben llamar, OCV’s o Burós de Convenciones?

Pareciera que se trata de una pregunta simple sin mayor importancia, pero me parece que esta selección incide de manera directa con la promoción de los destinos mexicanos y amerita una reflexión.

Desde mi punto de vista, el nombre correcto es “Buró de Convenciones” y voy a exponer el porqué. Por principio, vale la pena decir que estos organismos surgen en Estados Unidos bajo el nombre de Burós de Convenciones. La primera surge en 1890 en la ciudad de Detroit. Es decir, esa oficina tiene 120 años de antigüedad y surgió para promover a esta ciudad en el mercado de congresos y convenciones, ya que Detroit no era una ciudad atractiva para el turismo de placer.  A partir de ello, comienzan a proliferar estos organismos en todo el mundo. La palabra buró es de origen francés, la forma correcta de escribirlo es Bureau y significa escritorio u oficina. Esta palabra es tomada por los organismos de promoción de Norteamérica, Europa e incluso América Latina. A pesar de ser una palabra de origen francés, en Latinoamérica todos estos organismos se llaman “Buró” y no “Oficina”. Eso nos deja como el único país que eliminó la palabra Buró. No se a quien se le ocurrió utilizar la palabra “Oficina” aunque me parece que el argumento fue defender el idioma español y buscar la equivalencia de la palabra francesa en nuestro idioma, convertida en concepto norteamericano.

Más allá de los antecedentes, ¿Por qué no estoy de acuerdo con la palabra “Oficina”? La razón es muy simple, estoy de acuerdo en defender nuestro idioma excepto cuando se trata de un tema de mercado. Me parece que cuando se trata de vender, debemos de hablar el lenguaje de nuestros clientes. El hacerlo denota que conocemos y entendemos sus necesidades. Cuando un organizador de eventos requiere información de un destino, recurrirá siempre a un buró de convenciones. Buscará por Internet al destino de su elección, ligado con la palabra buró. En ningún caso, salvo algunos compradores mexicanos, buscarán la palabra oficina. Más allá de si la palabra francesa nos gusta o no, debemos entender que es la palabra a través de la cual un planeador de eventos, particularmente internacional, identifica a los organismos especializados en la promoción de congresos, convenciones y eventos.

Hoy en México existen cerca de 60 organismos de este tipo. Solo dos, el de Michoacán y el de Puebla se llaman Burós de Convenciones. Los demás tienen diversos nombres, como OCV’s, OVC’s, OCE’s, OCC’s y demás ocurrencias salidas de la creatividad de la oferta mexicana, a quien nunca se le ocurrió pensar en lo más importante: la demanda. En fin, esta es mi opinión, pero lo más importante es saber ¿qué opinan ustedes?