-Desde las 12 del mediodía hasta las 4 de la tarde los rayos son más perjudiciales porque inciden perpendicularmente sobre la tierra. De tal forma que es recomendable que te abstengas de exponerte directamente al sol en ese lapso de tiempo.
-Elije una crema protectora adecuada a tu tipo de piel. Si utilizas bronceador, asegúrate que contenga un factor de protección alto. Otra opción son los bloqueadores solares, pero no olvides que debes aplicar estos productos con media hora de anterioridad.
-Inicia con exposiciones cortas de 10 ó 15 minutos y aumenta el tiempo poco a poco. Evita quedarte en una sola posición bajo el sol. Cambiar la superficie expuesta permite tolerar mejor los rayos solares.
-Protege tus ojos con unas gafas y recurre a los sombreros para prevenir las insolaciones.
-Bebe mucha agua para evitar la deshidratación.
-Después de tomar el sol báñate con agua tibia para cerrar los poros y eliminar los restos de crema protectora, la sal del mar o el cloro de la piscina.
-No olvides hidratar tu piel con un producto específico para recuperar la pérdida de agua, calmar y reparar la piel dañada Recuerda que una exposición prolongada no garantiza un mejor bronceado. Al contrario, lo que conseguirás será una piel rojiza y quemada nada atractiva.
Fuente: terra.com