1. El paseo comienza en el zócalo de la ciudad. A pocos metros comienzan las calles comerciales de la ciudad, y el ajetreo del mercado se nota a todas horas.
2. La primera parada del camino la tienes en la misma plaza principal. El neoclásico templo del Señor del Hospital nos depara la primera joya de la visita: avanza hasta el altar mayor y fíjate en el magnífico Cristo Negro.
3. Cruza la plaza y gira a la izquierda por la calle Ignacio Allende. Camina una cuadra y llegarás a la Parroquia Antigua. Fíjate en los rasgos indígenas de los relieves que los personajes que adornan la fachada churrigueresca. El suelo, de la durísima madera de mesquite, es el original.
4. Ahora hay que volver sobre nuestros pasos, más allá del zócalo, hasta llegar a la plaza Hidalgo. En la esquina de la calle donde te encuentras, Benito Jurárez, con Albino García se ha abierto recientemente un nuevo museo, la Galería del Bicentenario.
5. Regresa a la plaza Hidalgo y cruza al monumental templo y exconvento agustino de San Juan de Sahagún. Entre las barrocas columnas, aprovecha para descansar, tomar un refresco, y preprararte para el plato fuerte del día.
6. Cuando termines la visita, camina hacia la izquierda hasta la puerta contigua, donde se ubica la Casa de la Cultura, en el claustro menor del antiguo exconvento. Hemos dejado lo más espectacular para el final. De nuevo, al salir de la Casa de la Cultura, ve a la izquierda y entra en el templo contiguo. Once exquisitos retablos estofados en pan de oro te acompañan conforme exploras el templo. Cada retablo es distinto a los demás, y todos son obras maestras. Los dos retablos churriguerescos de los cruceros son los más elaborados.
7. Ya has llegado al fin de este espectacular recorrido. Pero no puedes irte de Salamanca sin probar sus famosas nieves de pasta. Puedes volver al Jardín Principal y saborear una antes de emprender el regreso.
Fuente: gtoexperience.mx