Primera de dos partes. Los destinos morelenses ofrecen los mejores climas del país, por eso se han consolidado como los lugares naturales de esparcimiento de los habitantes de la Ciudad de México. La Ciudad de la Eterna Primavera, Cuernavaca, era lugar de descanso de Maximiliano de Habsburgo, quien -se dice- se enamoró de Concepción Sedano en la Casa Borda, hoy considerada uno de los atractivos turísticos de la ciudad.
Hoy, Morelos cuenta con un selecto club de calidad que permite al paseante disfrutar de comodidad en un entorno natural, histórico y rural, muy interesante.
Los Tesoros de Morelos están conformados por diez establecimientos ubicados en parajes que nos recuerdan la vida de las haciendas; la historia del pueblo tlahuica y desde luego nos remiten a la magnificencia de la ciudad fortaleza más importante después de la caída de Teotihuacan: Xochicalco.
Un fin de semana a cualquiera de los Tesoros de Morelos puede ayudar a reconfortar el cuerpo y el alma, y es que dentro de los servicios que se ofrecen destacan los SPA´s que verdaderamente permiten recuperarse del estrés y de las presiones cotidianas.
Ubicada en el boulevard Díaz Ordáz, en la colonia Cantarranas, se encuentra la Hostería las Quintas, propiedad que hace honor a Cuernavaca, por su variedad de árboles, bugambilias, flores y obras de arte que se conjugan en jardines llenos de colorido. En este lugar es muy recomendable el buffet que se ofrece los fines de semana, mismo que puede ser degustado sin necesidad de ser huésped de la hostería.
Si lo que se desea es tener un espacio cultural, la recomendación es hospedarse en el Hotel Casa Azul, ubicado en el centro de Cuernavaca. Espacio donde se conjugan tradiciones y cultura de los diferentes estados de la República Mexicana, dentro de una casona sobria que nos recuerda el virreinato de la Nueva España. La atención es exclusiva y es de esos lugares donde el prestador de servicios te ubica perfectamente por tu nombre.
Si deseas echar andar la imaginación y ubicarte en la época de la India Bonita, Casa Colonial es la opción, espacio arquitectónico que en otro tiempo formó parte de la Catedral de Cuernavaca, cuenta con sólo 16 habitaciones finamente decoradas, jardines y una alberca que permiten un plácido descanso.
Un paseo por el siglo XVI lo ofrece lo que en otros tiempos se llamó la Hacienda de San Antonio Atlacomulco, hoy conocida como la Hacienda de Cortés. Alberga en su interior 23 habitaciones de lujo con diferente decoración. Cuentan que en una de ellas se hospedó el Sha de Irán (Mohammad Reza Pahlevi), durante su exilio en México. En el casco de la Hacienda, con paredes donde ha crecido diversa vegetación, opera un restaurante de alta cocina mexicana e internacional. El lugar cuenta con jardines de amates antiguos. Se ubica en el municipio de Jiutepec, Plaza Kennedy, en la colonia Atlacomulco.
Un paseo por la plaza central de Cuernavaca te llevará al restaurante Casa Hidalgo, desde donde se disfruta una vista inmejorable del famoso Palacio de Cortés. Con una oferta gastronómica mexicana de alto nivel el restaurante cuenta con atención de calidad y con una cava con una cuidada selección de vinos mexicanos y de otros lugares del mundo. La zona lounge mantiene un ambiente tranquilo donde se disfruta de una vista panorámica inigualable de la catedral y del propio Palacio de Cortés.
Un tesoro imprescindible para los que buscan la paz interior lo ofrece Posada Tepozteco, sitio con una vista extraordinaria del Valle de Tepoztlán, donde se disfruta, desde las alturas, la sobriedad arquitectónica del ex Convento de la Natividad, además, las terrazas tienen vista al “mágico” Tepozteco. Ubicada en el Pueblo Mágico del mismo nombre el hotel cuenta con 20 habitaciones construidas en una casona estilo mexicano. El temazcal es uno de los imprescindibles en el sitio, donde los visitantes encontrarán una purificación del alma y del cuerpo.
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