Fue fundado en 1550 por los agustinos y es considerada una obra de primer orden en la arquitectura colonial mexicana, por su grandiosidad, elegancia y riqueza formal. Su estilo arquitectónico presenta tendencias platerescas, pero tiene además elementos de clara influencia mudéjar, como la decoración geométrica en la bóveda de la capilla, o de estilo renacentista como los arcos de medio punto de claustro alto.