El Templo de Santa Prisca es una joya arquitectónica colonial ubicada en Taxco, en el norte del estado de Guerrero. Se trata de un edificio construido en la década de 1750, dedicado para el culto católico en esa población cuya principal actividad fue -y sigue siendo- la minería de la Plata.
La construcción fue ordenada por el minero catalán
José de la Borda, uno de los más prósperos de la región taxqueña por el
siglo XVIII. Desde 1758 hasta 1806, el templo fue el edificio más alto de México, pero fue sobrepasado por el Templo de Nuestra Señora del Carmen.
El edificio arquitectónico es de
estilo Barroco, construido a mediados del siglo XVIII por el arquitecto Cayetano de Sigüenza y decorado con pinturas del distinguido pintor oaxaqueño Miguel Cabrera.