Viajar se había convertido en un espiral sin salida de cansancio y adrenalina. Un viaje organizado previamente tenía la intención de meter la mayor cantidad de actividades posibles en un día para que el viajero en turno terminara agotado; ¿el resultado? volver a la rutina aún más cansado sin haber conocido nada a profundida.
Por suerte, una nueva tendencia de viaje nos hace el día y la vida misma. Se trata de "Slow Travel", cuya filosofía aboga por que los turistas se integren en el lugar de destino, y puedan comunicarse con sus habitantes y formar parte de sus costumbres.
El primer ámbito en el que se centró el Movimiento Slow fue el de la alimentación, contraponiendo el slow food al fast food: alimentos de calidad, con denominación de origen, bien cocinados y acompañados por un buen vino y una presentación agradable a la vista.
Contraria al popularizado movimiento de Fast Food que deja tiempo a penas de sentarse y que además suele ser comida poco saludable.
Fuente: vidayestilo.terra.com.mx