Hace unos días tuve la oportunidad de visitar
San Miguel de Allende, ciudad declarada patrimonio de la humanidad por la
UNESCO en 2008. Una ciudad muy pintoresca por sus edificaciones de los siglos XVII y XVIII, sus calles empedradas, sus parques, sus detalles arquitectónicos. Sin duda un sitio mágico en el cual puedes realizar diversas actividades.
Este viaje fue inusual, viajamos como
millenials, investigando en plataformas digitales para conocer las experiencias que podíamos disfrutar. También y por la premura del tiempo realizamos nuestra reserva de hospedaje a través de Airbnb, una app bastante funcional que recomiendo ampliamente si eres de los que viajan con espíritu mochilero.
Nuestro viaje comenzó en la terminal de
Tepotzotlán en donde aprovechamos los descuentos que se generan por temporada vacacional. De nuestro punto de partida a nuestro destino son tres horas en las cuales puedes disfrutar de un
atardecer extraordinario, gracias a los paisajes que ofrece este camino.
Si llegas por la noche, disfrutarás de una vista increíble de la ciudad iluminada, resaltando la parroquia de
San Miguel Arcángel. Un punto a favor es que en este destino se realizan diversos festivales culturales, nosotros tuvimos la oportunidad de presenciar el
Guanajuato International Film Festival (GIFF), el cual contó con
proyecciones de filmes, documentales y conciertos en los principales atractivos de la ciudad.

El primer día de nuestra aventura nos decidimos a conocer TODO, pero primero buscamos recargar energía con alimento. Aunque San Miguel de Allende no cuenta con un platillo típico, tiene una diversidad gastronómica de la cual puedes disfrutar a un excelente precio.
Existen diversas formas de recorrer la ciudad: en cuatrimoto, auto o caminando, nosotros optamos por la tercer opción para disfrutar mejor de la belleza de este sitio. Nuestra primer parada fue la
parroquia de San Miguel Arcángel, ubicada en el centro de la ciudad, un templo de estilo neogótico construido a finales del siglo XVIII. En el mismo centro conocimos las famosas mojigangas, figuras elaboradas de cartón representando algún personaje.
Siguiendo la aventura conocimos:
- La plaza cívica en donde se encuentra una estatua dedicada a Ignacio Allende, antiguamente esta plaza era considerada el centro de la ciudad.
- El Instituto Nacional de Bellas Artes en donde puedes encontrar una obra de Siqueiros.
- La casa Allende, en donde puedes encontrar piezas de la Independencia.
- El teatro Ángela Peralta en donde pudimos ver algunos filmes de diferentes países.
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Instituto Nacional de Bellas Artes, San MIguel de Allende[/caption]
La cereza del pastel en nuestro recorrido fue el
Paseo del Chorro, en donde se encuentran los famosos lavaderos y la visita al mirador, el lugar perfecto para apreciar la ciudad y la presa Allende. En el mismo sitio puedes degustar los famosos
pedos de monja y los
tumbagones, dulce típico de San Miguel, que supuestamente sirven como prueba de fidelidad y si se rompen a la primera mordida fracasaste en este tema, así que cuidado.
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Paseo del Chorro, San Miguel de Allende[/caption]
Por la noche volvimos al centro, en donde sucede algo extraño. Encontramos diversos contrastes de música, como rock, mariachi y banda que crean un ambiente armónico en donde todos pueden disfrutar. Además de la increíble iluminación de sus principales atractivos.
Algo que no puede faltar en tu visita es probar los churros rellenos y un chocolate del Café San Agustín, que te dejarán un gran sabor de boca.
En resumen, San Miguel de Allende es un destino mágico en el cual podrías quedarte años y no notarías el pasar del tiempo gracias a las actividades diarias que puedes vivir.