Desde su origen el ser humano ha sido nómada. Desplazarse de un lugar a otro después de cierto tiempo es parte de su naturaleza. Eso es viajar!

Los pies han sido el instrumento perfecto para descubrir lugares, asentar civilizaciones y formar imperios. Qué habría sido de la historia de la humanidad sin los recorridos por el estrecho de Bering, la Ruta Inca o en el caso mexicano, el largo camino desde el pueblo de Aztlán hasta lo que hoy es la fabulosa Ciudad de México.

Es por eso que no hay mejor manera de conocer cualquier lugar del mundo que caminarlo, aflojar las piernas y dejarse llevar por sus estrechos callejones, sus grandes avenidas, sentir la magnitud de sus palacios y la grandeza de su historia, nada como tomarse el tiempo necesario para lograr una buena selfie pero mejor aún para contemplar el paso del tiempo en una pared adornada al estilo barroco o en una marquesina teatral con arquitectura Art Decó; algo que sólo te lo da la tranquilidad de caminar.

En la actualidad no es difícil conocer un sitio, basta con entrar a internet, googlear el nombre de cualquier parte del mundo y obtener fotografías, relatos, experiencias de viajes y demás información para sentir que hemos llegado ahí; sin embargo nada se compara al hecho de verlo con tus propios ojos. ¿Falta dinero?... Para nada.

Caminar por la Plaza Central, Plaza Mayor, Plaza de Armas o en el caso de México, por los “Zócalos” de las distintas ciudades es un ejercicio obligatorio para toda persona que se nombre residente de dicha CIUDAD. La historia no siempre está en los libros, la historia también se encuentra caminando. Quién mejor para conocer una ciudad que sus propios habitantes.

La Ciudad de México nos regala todos los días la extrañeza de encontrarla nueva cada vez, a pesar de caminarla a manera de rutina, siempre tiene frente a nosotros una historia, anécdota, crónica o leyenda nueva que contarnos; hechos que algunas veces parecieran de ficción o surrealistas, se instalan día a día en nuestra memoria colectiva.

Lo mejor es que en los últimos años han surgido grupos de jóvenes dedicados a ofrecer una exquisita forma de descubrir las ciudades alrededor del globo, residentes de cada lugar con un conocimiento amplio de donde viven con el objetivo de explicar, instruir e iniciar a los “peregrinos” en su nuevo “hábitat”ya sea temporal (por unos cuantos días) o permanente (algunos que llegan a vivir a su nueva ciudad). Estos grupos de jóvenes se caracterizan por realizar recorridos a pie, utilizar siempre una playera con la leyenda Free Tours en la espalda y estar siempre dispuestos a dar lo mejor de cada uno para lograr una conexión completa entre el residente y el visitante.

Este tipo de recorridos se hacen a pie, dejando en cada persona una enseñanza sobre la importancia que tuvo y tiene cada sitio, puerta, pared o ventana sobre la realidad actual en la que viven.

Así que cada vez que llegues a una lugar nuevo o que quieras descubrir algo más de cada localidad lo primero que debes hacer es buscar los conocidos “Free Walking Tours” y dejarte guiar por ellos; por medio de la mejor forma de empaparte de historias y relatos... caminando.