“Que el día 16 de septiembre se solemnice, todos los años, como el día de Aniversario en que se levantó la Voz de la Independencia, y el día en que nuestra Santa Libertad comenzó”
Después de ésta frase, señalado como el último sentimiento de la nación de José María Morelos, las luces se apagarían, y quedaría en el aire la gran satisfacción de haber dado a conocer ante los participantes de la Reunión Nacional de Turismo de Reuniones en 2003, porqué J.M. Morelos es un personaje representativo a nivel histórico para México.
Éste fue el primer producto que trabajé y tuvo salida al público, siendo parte aguas para iniciar una maravillosa experiencia en el Turismo de Reuniones. En un artículo anterior compartí la importancia de englobar aspectos que reflejen la importancia de nuestras raíces y nuestros antepasados, caso específico de: La Cosmogonía y Juego de Pelota Purépecha en Michoacán.
Pero, “Ven a cenar Morelos” es un producto muy especial, cargado expectativas y sueños. Buscar los elementos adecuados para su realización: artistas, un restaurante, instancias para su gestión y sobre todo un tema que pudiera ser trascendental para complementar lo que se había presentado en 2003; me hizo entender cuál era mi verdadero objetivo de iniciar carrera en la especialidad del Turismo de Reuniones, el cual defino como… trabajar con pasión para hacer recordar, con base a la experiencia.
“Ven a cenar con Morelos”, es un producto, que busca presentar ante público a J.M Morelos como ser humano, desmitificándolo de la concepción que tenemos de él, como personaje histórico. Mi intención fue, que la gente conociera: quién era Morelos, qué sentía, qué pasaba por su mente a escribir los Sentimientos de la Nación, etc.
Para llegar a ello, busqué a una compañía teatral, misma que tendría a su cargo la elaboración del producto. Al encontrarla y plantearles el proyecto, comenzaron a investigar aspectos que iban más allá de una búsqueda normal de información sobre dicho personaje.
Pero una vez que esa parte del producto estaba lista, algo me decía que le hacía falta algo para estar completo. Y cuál sería mi sorpresa que al comentarlo con la dueña de un restaurante en Morelia, expreso su interés y comentó: ¿Qué pasaría si uniéramos la idea con un elemento gastronómico? Basto ese comentario para reunirme con el equipo ya conformado y comenzar a planear cómo presentar el producto con cena incluida.
Pero una cena fuera de lo común; puesto que implicaría pensar en platillos que él solía comer y se sirvieran a la usanza de aquella época (sin cubiertos y en platos de barro). Cada integrante del equipo realizó sus funciones basado en la investigación, nos reuníamos de manera semanal y finalmente el producto estaba listo. Originalmente, se conceptualizo para ser presentado en el marco del aniversario de Morelos para turismo local (30 de septiembre); sin embargo también fue presentado ante grupos.
No sé que puedan opinar ustedes si estuvieran en mi lugar, pero yo al menos confieso que no puedo resistirme a trabajar con personajes históricos, con atractivos turísticos cargados de misticismo y de cultura y sobre todo con equipo humano que tiene ganas y deseos de innovar en su trabajo.
Así que pese a la frustración que en ocasiones genera trabajar en proyectos de éste tipo, como lo comenté en mi artículo anterior, continúo de manera firme en la búsqueda de temas para desarrollar nuevas ideas, nuevas estrategias comerciales, que den a conocer el Producto-Experiencial Turístico; pero más importante aún, en la búsqueda de Destinos que quieran mostrar quiénes son, de una forma no convencional.
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