Disfrutar la comida es un verdadero placer, los sabores, texturas, el comer forma parte junto con el sexo y el aprender, de los tres placeres más importantes que nos mueven como seres humanos.
La intención de lograr un disfrute, nos impulsa a hacer cosas "Impensables", tras la sabrosa y placentera comida.
Además, estamos ligados muchísimo más, a mi parecer, a ella, que a los otros dos "placeres".
Les cuento una historia que seguramente algunos la han leído en el libro de Víctor Frankl: "El Hombre en busca de sentido", el libro trata de su paso por un campo de concentración nazi en la segunda guerra mundial y cómo las personas iban perdiendo la capacidad de mantenerse vivas por perder el "Su sentido de vida". En alguna parte del libro narra cómo se iba perdiendo todo aún, la necesidad de sexo, pero lo que explica es que el "juego", estaba basado en la comida: Su pequeño pedazo de pan duro que se les entregaba a cada uno, era el motivo mas importante de conversación: como, cuando, a que hora, si se lo comerían en partes, todo junto, si tenían una deuda con alguien y lo tenían que entregar, la atención primera estaba en aquel tesoro que se podía desmoronar fácilmente.
Posiblemente, muchos hemos estado en una situación donde hemos tenido hambre, aquella hambre que no te permite pensar, sólo te va llevando a perder el control de tus actos.
De ahí viene luego, el no permitirte volver a experimentar esa sensación, por lo que comienzas a crear mecanismos para lograr "Antes de que vuelva a suceder" protegerte de aquella hambre que te mando un mensaje vital: Come, porque si no me muero. Come, y luego piensas.
Bueno, pues entonces, "Por si acaso", comemos sin hambre, comemos de más, comemos cuando hay, comemos, comemos, comemos... sin dejar a nuestro organismo descansar, lograr hacer una buena digestión, nutrirse adecuadamente.
Busquemos siempre, poder reconocer que no es que nos vallamos a morir de hambre si algún día tenemos lo que parece hambre, y es mas bien el estomago vacio, es decir, cuando por fin logró terminar la digestión, eso es diferente que el hambre. Este vacío es lo que se siente después de que el sistema digestivo logra dejar de trabajar y puede descansar, ¡Y que ya no nos permitimos sentirlo!
NO confundamos este vacío, más bien, aprendamos a sentirlo, les aseguro que se disfruta mucho mas la comida, después de dejar descansar el estomago.
Sentir el estomago vacío, también te da la oportunidad de estar consciente de lo que esta pasando contigo. Estás vivo, es decir, Piensas, luego existes. La famosa frase del filósofo Descartes.
Aprende a vivir disfrutando la comida, aprende a disfrutar al máximo este placer, para esto requieres Pensar y luego Existir...
Cecilia García V.