El Tecolote e Isla Espíritu Santo, Baja California Sur

El Tecolote es una playa de granos finos y oscuros que nos ofrece
un lugar cálido donde pernoctar mientras hacemos los arreglos para cruzar a la isla que tenemos frente a nosotros, la Espíritu Santo. Aunque en realidad no hay espera que sea larga con unas tostadas de ceviche y pescado al escabeche cocinadas en la Palapa Azul. Justo al embarcarnos en una lancha decididos a acampar en la isla, somos testigos del porqué Cousteau designó al Mar de Cortés como el acuario del mundo, y es que saltan y nos convidan a mirar su espectáculo. Nos emociona la idea de estar incomunicados, de comer pescado fresco capturado por los pescadores que ocasionalmente habitan la isla y de
dormir bajo el cielo repleto de estrellas. Lo más recomendable es nadar entr
e lobos marinos,
pues es encontrarse con otros seres vivos unidos a nosotros por la curiosidad y el juego.
Las Monas, Isla Isabel, Nayarit

Ubicada en el extremo norte de la Isla Isabel, esta playa bañada por las aguas del Oceáno Pacífico recibe el nombre de Las Monas debido a la presencia de dos enormes monolitos rocosos. Se trata de una pequeña costa de
arena blanca con restos de corales y conchas marinas.
Es un placer
adentrarse en sus aguas cálidas y al mismo tiempo admirar el vuelo de cuientos de fragatas, gaviotas y bobos patas azules. Luego de caminar unos 50 metros, se llega al acantilado que sirve de mirador; las vistas desde ahí son hermosas y puede verse a las
ballenas jugueteando. Los mejores meses para visitar el área son entre
octubre y enero, cuando la isla luce un verdor que refresca el ambiente. Es recomendable visitar la discreta
playa interior rodeada de costa rocosa, donde es posible refugiarse cuando el resto del lugar está ocupado por los pájaros bobos y sus crías.
Isla Tiburón, frente a Puntua Chueca, Sonora
Punta Chueca es un sitio que pertenece al pueblo seri, a orillas del Golfo de California. Cestos, figuras talladas en madera de palo fierro, collares y muñecas forman parte de las artesanías que con ahínco elaboran las mujeres y que dan ganas de comprar estando ahí. Enfrente se encuentra la
isla más grande de México, la inhabitada Isla Tiburón, el
lugar sagrado de esta cultura prehispánica. Para visitarla se ofrecen paseos en lancha que atraviesan el
Estrecho del Infiernillo, el canal que las separa del continente. Declarada reserva natural, está llena de pequeñas bahías donde es posible darse un chapuzón en el mar, playas solitarias y escenas insólitas como los
esqueletos de ballenas que vienen a morir a este lugar. Un escondite recomendado son los manglares, a los que se tiene acceso a través de un agradable paseo en kayak.