Arches National Park (Parque Nacional Los Arcos), en el estado de Utah, es un escenario de gigantes rocosos y figuras caprichosas, sobre todo en forma de arcos, que el sol del amanecer o del atardecer incendia en diferentes tonalidades rojizas.
Desde aquí, el desierto se despliega frente a la mirada viajera con potencia. Quien vive su realidad asegura que es crudo, pero al adentrarse en estos dominios, también se da cuenta de que refleja una belleza imponente y emana una energía capaz de hacer conexión con tu ser. Al suroeste de la Unión Americana descansa este reinado de fuego, que llega a alcanzar los 50° C durante el verano.Sus orígenes datan de hace unos 300 millones de años, cuando las aguas de los mares cubrían la gran cuenca que constituye esta extensión. Al evaporarse dejaron huellas de sal de miles de metros de espesor que más tarde fueron enterradas por capas de piedra para eculpir estas formaciones que ahora se aprecian.
Existen alrededor de 2 mil arcos de arenisca que continúan siendo modelados por la naturaleza, pero así como nacen, otros mueren y este es el caso del extinto Wall Arch que se derrumbó en 2008.
Fuente: eluniversal.com.mx