Oaxaca es un destino que por alguna u otra razón había postergado, pero ahora que lo visité, puedo asegurar que es uno de los estados de nuestro país que debes conocer.
La capital tiene lugares muy hermosos y pintorescos como la Catedral con su estilo barroco, la Plaza de la Constitución con sus singulares portales y kiosco y el emblemático ex-convento de Santo Domingo, que es un icono de la ciudad. Hasta pasear por la Alameda te encantará, porque podrás disfrutar del folclor, los pequeños restaurantes que la rodean y la música que se escucha por todo el lugar.
Oaxaca ofrece exquisitos platillos, basta con darse una vuelta por el Mercado Municipal y probar el tasajo, acompañado de tlayudas, comprar el tradicional mole, saborear sus famosos tamales y tomar pozol, que es una bebida típica hecha a base de cacao y maíz.
Te recomiendo que contrates un tour para que te lleve a varios sitios de interés. El que yo tomé nos llevó a conocer el Árbol del Tule, que es un ahuehuete antiquísimo con el diámetro de tronco más grande del mundo (aproximadamente 14 metros) y que se encuentra en el atrio de la iglesia de Santa María del Tule.
De ahí partimos hacia Teotitlán del Valle donde nos demostraron cómo elaboran un tapete típico utilizando colores tomados de la grana cochinilla (tinte natural que produce el rojo carmín), fue muy interesante escuchar la explicación y ver el proceso de elaboración.
La siguiente parada fue en Hierve el Agua, donde se encuentran una enormes cascadas petrificadas, que según nos dijeron, se formaron hace miles de años por el escurrimiento del agua y están llenas de carbonato de calcio. Es muy agradable poder relajarte en las aguas termales que hay, así como disfrutar del espectacular paisaje.
Para finalizar el tour nos llevaron a conocer el proceso de elaboración del mezcal con su correspondiente degustación. Te aconsejo llevar de regreso a casa por lo menos una botella de este bebida que trae su singular gusano de maguey.
Para cerrar mi viaje con broche de oro, decidí tomar un autobús hacia la zona arqueológica de Monte Albán, que está a sólo 15 minutos de la capital. Es increíble poder estar ahí y admirar sus pirámides, templos y plazas. Por supuesto que también hay tiendas y puestos donde puedes adquirir lindos recuerdos y artesanías de este imponente lugar.
Definitivamente Oaxaca es un hermoso lugar que sin duda superó mis expectativas, por lo que te recomiendo que lo consideres cuando planees tu próximo viaje.
Tip viajero
Puedes tomar autobús hacia Monte Albán desde el Hotel Rivera del Ángel.
Oaxaca, su arte y su cultura
Oaxaca es un destino que por alguna u otra razón había postergado, pero ahora que lo visité, puedo asegurar que es uno de los estados de nuestro país que debes conocer.
La capital tiene lugares muy hermosos y pintorescos como la Catedral con su estilo barroco, la Plaza de la Constitución con sus singulares portales y kiosco y el emblemático ex-convento de Santo Domingo, que es un icono de la ciudad. Hasta pasear por la Alameda te encantará, porque podrás disfrutar del folclor, los pequeños restaurantes que la rodean y la música que se escucha por todo el lugar.
Oaxaca ofrece exquisitos platillos, basta con darse una vuelta por el Mercado Municipal y probar el tasajo, acompañado de tlayudas, comprar el tradicional mole, saborear sus famosos tamales y tomar pozol, que es una bebida típica hecha a base de cacao y maíz.
Te recomiendo que contrates un tour para que te lleve a varios sitios de interés. El que yo tomé nos llevó a conocer el Árbol del Tule, que es un ahuehuete antiquísimo con el diámetro de tronco más grande del mundo (aproximadamente 14 metros) y que se encuentra en el atrio de la iglesia de Santa María del Tule.
De ahí partimos hacia Teotitlán del Valle donde nos demostraron cómo elaboran un tapete típico utilizando colores tomados de la grana cochinilla (tinte natural que produce el rojo carmín), fue muy interesante escuchar la explicación y ver el proceso de elaboración.
La siguiente parada fue en Hierve el Agua, donde se encuentran una enormes cascadas petrificadas, que según nos dijeron, se formaron hace miles de años por el escurrimiento del agua y están llenas de carbonato de calcio. Es muy agradable poder relajarte en las aguas termales que hay, así como disfrutar del espectacular paisaje.
Para finalizar el tour nos llevaron a conocer el proceso de elaboración del mezcal con su correspondiente degustación. Te aconsejo llevar de regreso a casa por lo menos una botella de este bebida que trae su singular gusano de maguey.
Para cerrar mi viaje con broche de oro, decidí tomar un autobús hacia la zona arqueológica de Monte Albán, que está a sólo 15 minutos de la capital. Es increíble poder estar ahí y admirar sus pirámides, templos y plazas. Por supuesto que también hay tiendas y puestos donde puedes adquirir lindos recuerdos y artesanías de este imponente lugar.
Definitivamente Oaxaca es un hermoso lugar que sin duda superó mis expectativas, por lo que te recomiendo que lo consideres cuando planees tu próximo viaje.
Tip viajero
Puedes tomar autobús hacia Monte Albán desde el Hotel Rivera del Ángel.