Estamos a mitad de año, arrancando el mes de julio y pareciera que lo que estamos iniciando es el mes de enero. Ya se fueron seis meses del año y parece que a quien más se les fueron es a los gobiernos, particularmente a aquellos que cambiaron de administración a finales del año pasado o a principios de este. Mitad de año y no vemos claro con los presupuestos, no solo en turismo sino en todas las dependencias gubernamentales.
Muchos dirán, ¿Y qué? si en este país quien mueve la economía es la iniciativa privada. Nada más falso y prueba de ello es que justamente la economía del país está caminando muy lento y en buena medida se debe a que los gobiernos federal, estatales y municipales, no están ejerciendo sus presupuestos. Aclaro que no estoy diciendo que la economía dependa del gobierno, lo que quiero decir es que la relación gobierno-IP es como un matrimonio, donde su uno de los dos no camina, se detiene toda la familia. En este caso, al no ejecutarse los presupuestos gubernamentales, la IP tiene un freno que no le permite accionar de manera adecuada.
Esta parálisis gubernamental arrastra la economía en general y cuando esta se ve afectada todo cambia, muchas acciones se eliminan o se minimizan y una de ellas es justamente nuestra especialidad: los eventos. En momentos como el que estamos viviendo, es cuando vemos más que nunca la fragilidad de nuestra especialidad.
Esta situación la vemos reflejada por todas partes. Cadenas hoteleras y recintos feriales que están muy por debajo de sus metas de ventas. Meeting planners que ven reducida sus cartera de clientes y proveedores que encuentran cada día más competidores y menos eventos donde ofrecer sus servicios. En fin, todos en caos.
Ahora, muchos aseguran que esta parálisis es causada por las elecciones que tendremos este fin de semana. Si fuera el caso, me parece increíble que años van y años vienen y nuestros políticos siguen sin madurar. Si cada vez que haya elecciones, el país va a detener su marcha, estamos en problemas porque todos o casi todos los años, tendremos algún tipo de elección.
Por otra parte, ¿qué pasará después de este fin de semana? Habrá ganadores y perdedores. Y como siempre, estos últimos acusarán a los ganadores de tramposos…y si los ganadores fueran los perdedores, seguramente serían ellos quienes acusarían de tramposos a sus oponentes. Así de mediocre es la política en nuestro México folklórico. Claro, para todos ellos es fácil hacer este tipo de berrinches casuales con mensajes subliminales que solo ellos entienden. Todo ello desde la comodidad y seguridad que te da el cobrar un sueldo quincenal. Pero para la gran mayoría de este país, los tiempos son diferentes, la comodidad del cheque quincenal no existe y la necesidad es imperante.
Más allá de ello, un panorama que podemos esperar para los próximos meses es que los gobiernos quieran gastarse todo el presupuesto en el segundo semestre. Aunque para ello inventen acciones con tal de usar dichos recursos. Si fuera el caso, veremos una activación emergente en la industria de los eventos, lo cual ayuda pero tampoco es el escenario ideal ya que la inconsistencia e inestabilidad seguirán presentes. En fin, parafraseando a Porfirio Díaz, ¡Pobre México! Tan lejos de Dios y tan cerca de… sus políticos.
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