El pueblo mágico de Mier, ubicado a 154 kilómetros al noroeste de Monterrey, tiene para ofrecer una gran variedad de gastronomía, arquitectura y por supuesto historia. Mier es el pueblo más antiguo localizado en la frontera y fue protagonista de la guerra con Estados Unidos y la expansión de Texas en el siglo XIX. Antes llamado “Paso del Cántaro”, fue fundado en 1753. Por todo el siglo XIX, cuando el río Bravo llevaba abundante agua, los barcos llegaban hasta Mier, convirtiéndose en el pueblo más interesante de la región. Este pueblo mágico goza de grandes atractivos naturales, como las grandes presas donde se puede ir a pescar, además de contar con importantes construcciones arquitectónicas y una exquisita panadería. Esta región se caracteriza por gran variedad de arcillas, es por esto que los artesanos elaboran con gran habilidad distintos tipos de piezas decorativas, desde grandes ollas y macetas, hasta charolas y pequeñas piezas decorativas. Todas ellas producidas en locales prehispánicos llenos de color. Aquí se localiza la Parroquia de la Purísima Concepción, construido a finales del siglo XVIII con piedra arenisca, y que en ella destaca su aspecto novohispano. En ella se pueden ver las distintas etapas de su construcción debido a la disparidad de sus tres torres, donde la más alta fue añadida hasta el siglo XIX. Del otro lado de la plaza se ubica la Casa de las Columnas o Edificio Consistorial. Este lugar fue en su momento un ayuntamiento, cárcel y hasta un templo masónico desde su construcción en el siglo XIX. En Mier se pueden encontrar los ríos Bravo, Álamo y San Juan, ríos que llenan de vida los alrededores de este pueblo mágico, y cada uno de ellos cuenta con una presa donde se puede practicar pesca deportiva. Cuando disminuye el nivel del agua de la Presa Falcón se pueden apreciar las ruinas que esconde este lugar. Mier, un lugar lleno de artesanías de calidad y relevancia histórica que no te puedes perder.