-De las viejas minas de Real del Monte, argumentó Adelor, se sacaron toneladas y toneladas de minerales tantas, que la leyenda cuenta que Pedro Romero de Terreros, mejor conocido como el Conde de Regla, uno de los hombres más ricos del mundo en aquella época, dada su fortuna –imagínese Manolita- invitó al rey Carlos III para que viniera a conocer sus dominios, le dijo que si aceptaba contaría con un camino hecho de plata que permitiría al rey llegar del Puerto de Veracruz a la ciudad de Pachuca rodeado de riquezas. El rey nunca viajó a América; mas el acaudalado conde le regaló un buque de guerra con 80 cañones y otro barco que tenía las alcobas adornadas con piedras preciosas.
La veta que le dio mayor riqueza a don Pedro, dicen, fue la Vizcaína; pero su ambición lo desquició, querida paisana, en aquellos días se estilaba que los mineros se quedaran con una parte del producto que extraían, eso era el famoso tequio.
Un buen día el acaudalado y muy poderoso hombre decidió quitarles a los mineros dicha prestación, con lo que se desató la inconformidad de los trabajadores y estalló así, la primera huelga en América.
¡Adelor! interrumpió Manolita -querido paisano, me iba a contar de los duendes de las minas - es verdad pero es que esas historias me entusiasman. En fin, mi amigo Máximo, originario de Real del Monte, que es considerado el lugar con mayor altitud en el país, cuenta que los mineros de la extinta mina La Rica bajaban más de 400 metros en malacates para incorporarse al trabajo en las diferentes vetas, el recorrido duraba menos de un minuto ¿Se imagina la velocidad de ese malacate?
Entonces Manolita que había dejado al paisano hablar , exclamó: usted sólo tiene buena memoria para lo que le conviene contar, ¿qué no se acuerda que fuimos a un viaje juntos con su esposa y con Rodrigo a Real del Monte hace como unos treinta años?
-¡Claro que me acuerdo paisana! Ya se lo había dicho hace un rato cuando recordamos la receta de los pastes.
-Pues en aquel viaje su amigo Máximo nos consiguió bajar a las entrañas de la tierra, por supuesto que sólo bajamos usted y yo porque nuestros respectivos, dijeron que era demasiada aventura para ellos. Cómo olvidar el dolor de oídos al descender en el malacate esos 400 metros en menos de 40 segundos. Pero lo más divertido fue ver su cara cuando el jefe de la cuadrilla nos llevó hasta los furgones que transportaban a los mineros, las perreras; usted no daba crédito estimado Adelor, nos dijeron que tendríamos que viajar “entrepiernados”. Quién sabe qué cosa pensó usted; pero su cara fue memorable, nunca lo olvidaré, pronto nos subieron bien acomodaditos piernas contra piernas e inició el viaje.
Pues ahí, justo ahí paisana, dice Máximo que se aparecen los duendes; que en ocasiones les escondían picos y palas a los mineros y que tras mucho buscar con sus luces bien puestas en los cascos, descubrían en la tierra pequeñas pisadas como de hombrecitos de unos 70 centímetros, incluso dicen que han visto cómo los malvados duendes cuando se enojan porque no les dejan hacer travesuras, conducen a los mineros a lugares peligrosos para aventarlos y ocasionar accidentes graves…
En fin Máximo, que también cuenta con una gran imaginación, no deja de narrar historias raras sobre el tema. Está también, la que nos contó sobre el panteón inglés.
-Recuerdo perfecto ese recorrido, añadió Manolita- en penumbras en el panteón. Antes de llegar al fantasmal lugar comimos enchiladas mineras.
-¡Es verdad! afirmó Adelor, en esa ocasión fueron rojas - así es querido paisano, fueron de jitomate, pollo, mucho chile y queso ¡Qué buena enchilada nos dimos! Rodrigo se pudo rojo, rojo y no dejaba de toser, y yo no paraba de reír...
Manolita Recomienda.- Un recorrido por Mineral del Chico, recién nombrado Pueblo Mágico en Hidalgo, transporta al visitante a un cuento de Hadas, donde los originarios del lugar cuentan historias interesantes de duendes que habitan el bosque. Durante la visita al sitio platicamos con los cocineros tradicionales, que se encuentran instaladas en el mercado “gastronómica el minero”. Son 11 locales o planchas, en ellas se ofrecen quesadillas, huaraches de carne, mole verde y rojo. Doña Rosario Almaráz Horta, nos compartió su receta de Mole Rojo de Avellanas: avellanas, chocolate, pasas, ajonjolí, cacahuate, una tortilla tostada, plátano macho dorado en aceite, ½ bolillo dorado, chiles mulato, ancho y pasilla, ajo y cebolla. Si le gusta la barbacoa pregunte, en el propio mercado, por la plancha “El Contadero” de don Isidoro García, en el puesto número 10, no se la puede perder.