Baja California busca ser la capital de los vinos...Efectivamente -replicó don Juan- eran únicos, a Manolita de vez en vez le quedan como a doña Angelina pero, en realidad, a todos nos gustaba visitar aquella casa por los frijoles tan extraordinarios que se comían ahí; jamás creí que la receta fuera tan sencilla, quién lo iba a decir.

Aquella familia guardaba historias interesantes -enfatizó Manolita- recuerdo vívidamente cuando doña María convenció a su marido para abandonar Angangueo. Si ustedes creen que las historias de los pueblos fantasmas son sólo leyendas, pues he aquí una de fantasmas; y me refiero al pueblo, queridos amigos.

Como ya saben, Angangueo -Michoacán- era un pueblo minero, donde la gente vivía modestamente, sin grandes lujos; pero felices y de manera armoniosa. Las mujeres se dedicaban, en su mayoría, al hogar: casi todas tenían en el traspatio una hortaliza que les daba para el consumo diario; incluso para manufacturar algunas conservas de chiles cuaresmeños en vinagre, zanahorias, coliflor y calabazas. En algunas casas, como la de doña María, también se elaboraban mermeladas, duraznos en almíbar, calabaza en tacha, dulce de higos, de membrillo, de tejocote y de capulín.

Hoy dirían que la gente de aquel lugar se alimentaba de productos orgánicos, ya que también tenían corrales en los que cuidaban a sus gallinas, pollos y guajolotes. En el mes de febrero, la tía seleccionaba al mejor guajolote y lo alimentaba para las fiestas decembrinas: le daba de comer almendras, avellanas, nueces y pasas; cada ocho días le agregaba al alimento un chorrito de un vino que ella misma fabricaba a base de ciruela pasa, tejocotes y capulín, así es que el guajolote iba poniéndose, como ella misma decía, guapote, frondoso, lleno de vida, suculento para ser el manjar esperado en la noche del 24 de diciembre. Durante horas la mujer hablaba con cariño al guajolote, como si esperara que le contestara. Sin embargo, el animal sólo se esponjaba y de cuando en cuando graznaba; un buen día la tía empezó a dar de gritos por el corral y abrazaba enérgicamente al guajolote navideño -"¡Claro, Claro! Sabía que alguno de ustedes me daría una respuesta a mis preguntas, sabía que me darían una señal que por fin he comprendido: nos tenemos que ir de este pueblo en busca de mejores oportunidades, eso es, nos iremos para que nuestros hijos crezcan en un mejor ambiente"-

Entonces la mujer salió corriendo con el guajolote entre las manos, el pobre animal no dejaba de graznar, algunas vecinas salieron de sus casas a ver que sucedía, pues la tía no cesaba de gritar y de festejar -Rafaela, hermana, tengo la respuesta a mis preocupaciones. Hoy mismo le diré a Don Jesús que tenemos que irnos de este pueblo-

La mujer se fue alegre a su casa a preparar la comida para servirle al marido y darle la buena nueva. Tranquilo, como de costumbre, llegó Jesús, quien no pudo ocultar la sorpresa, pues su mujer había dispuesto una elegante mesa como si hubiera fiesta; pero sin invitados. De la cocina emanaban olores exquisitos. La tía María se había pulido en la cocina con unas costillas de cerdo en chile negro, un platillo muy michoacano por cierto y que en casa de doña Rafaela y de doña María degustábamos de vez en cuando.

María había dedicado la tarde entera a separar las costillas de la carne maciza y la trozó para cocerla en agua sólo con un poco de sal; asó los chiles negros para después molerlos con ajos. Una vez molidos en el metate, los agregó a la carne con clavos y jugo de naranja, que cocinó suavemente hasta que el líquido se evaporó, entonces le puso un tanto de azúcar y lo dejó hervir un poco más calculando la hora en que llegaría el marido para servirlo en su punto.

Don Jesús no salía del asombro, más aún porque María no le cobró el vaso extra de tepache que le pidió. Entonces se imaginó que la mujer le pediría algo casi imposible de cumplir. Ella paciente y dócil como nunca, lo fue seduciendo poco a poco con las palabras y los olores que provenían de la cocina.

- Querido don Jesús ¿Sabe usted que tenemos un futuro fuera de este pueblo?...

Manolita Recomienda: En medio de paisajes como sacados de un cuadro, se concentran los viñedos y vinícolas más importantes del país, dueñas de 85% de la producción total de vino. Entre las de mayor influencia se encuentran L.A. Cetto, Viña de Liceaga, Monte Xanic, Bodegas de Santo Tomás y Casa Pedro Domecq; en las medianas se puede nombrar Chateau Camou, Barón Balch'e, Casa de Piedra, Adobe de Guadalupe; y como negocios familiares Mogor Badán, Cavas Valmar, Vinícola Tres Valles, Bibayoff y Vinisterra. Estas 14 productoras pertenecen a la Ruta del Vino, un recorrido por el estado de Baja California norte, permite al visitante adentrarse en el mundo del vino, conocer a detalle su proceso de elaboración con la visita a viñedos y cavas. Cada una de ellas, sin excepción, ha logrado destacar por producir vinos de la más alta calidad. Usted puede visitar cuantas pueda y le permita su tiempo.

Le recomendamos cuatro en particular: L.A Cetto, Viña de Liceaga, Monte Xanic y Adobe de Guadalupe, esta última cuenta con un hotel boutique con seis habitaciones. Se puede caminar entre viñedos, tocar los racimos de uva y visitar las cavas. Los expertos de las casas con gusto le prepararán una cata para que usted pueda aprender a degustar el buen vino, a reconocer su color, su aroma y su maridaje pues aquí, si de verdad algo sobra, son botellas.

El clima mediterráneo árido en valle de Guadalupe, situado a 109 kilómetros de Tijuana y 18 de Ensenada, no podía ser mejor para cosechar la vid. Pocos microclimas en México poseen las características esenciales como altitud, suelo arcilloso con potasio, vientos conjugados con brisa marina y temperatura. En sus mil 650 hectáreas crecen una gran variedad de uvas. De origen francés destacan cabernet sauvignon, chardonay, chenin blanc, merlot, petite sirah, colombard, cabernet franc, sauvignon blanc; las españolas con garnacha, tempranillo, moscatel y palomino; de Italia resalta barbera y nebbiolo. Hoy son 44 vinos de esta zona los que representan a México en la Guía Peñín de los mejores vinos de Argentina, Chile, España y México. www.guiapenin.com @LuluTurismoMx