La campana de la puerta tenía enloquecidos a todos, los regalos llegaban por docenas de todas partes de México y es que Manolita y Rodrigo habían recorrido el país más de 20 veces en su vida y en todos los viajes forjaron amistad con artesanos, cocineras, hoteleros, restauranteros, empresarios, pintores, escultores, músicos, ganaderos, polleros, sacerdotes, chamanes y hasta políticos sin importar el color que abanderaran.
Tocan la puerta por enésima vez, gritó Don Juan, quién abrirá preguntó. Sentado junto a él Rodrigo respondió, no hay de qué preocuparse aquí todo está bajo control tío. Asombrado por la respuesta el pariente increpó a su anfitrión; pero cómo voy a creer que esta todo en orden, si hay una cantidad de comida para alimentar a todo un ejército por lo menos unos ocho días y la locuaz de tu mujer sigue dando instrucciones en la cocina para que terminen quien sabe cuántos platillos más, junto con el parlanchín de Adelor.
- Pero si dios los hace y ellos solitos se juntan tal para cual el paisano y tu mujer, no hay a cual irle de hablador y mitotero, con todo mundo tienen que ver y hasta a uno lo andan embarcando en sus locuras, imagínate, nomás, me di a la tarea de buscar a unos amigos de Manolita que conoció hace como unos siete años, unos enamorados de la vida, del amor, de sus tierras y de sus hijos – a que se refiere el ancestro más cotizado de esta familia- preguntó intrigado Rodrigo.
- Me refiero… interrumpió la conversación el Veloz, prometí no decir nada a nadie Rodrigo – pero yo no me llamo nadie, así es que me lo puede contar con toda confianza que yo no diré nada a nadie llámese como se llame.
- En fin te contaré aunque tu mujer después me de una buena zarandeada de las que ella acostumbra, ya ves que nunca ha respetado las canas de nadie y ahora nos dice que nosotros le debemos respeto a ella y obediencia porque ella tiene totalmente el pelo blanco y nosotros niguas.
Nervioso el hombre no dejaba de frotar una bolsa de estraza en la que trataba de ocultar algo, misma que a fuerza de tanto manoseo pronto quedó al descubierto. Rodrigo prudente como habitualmente lo era frotó la espalda del viejo y con una palmadita final en muestra del cariño que le tenía al tío se dispuso a escuchar la anécdota, sin preguntar nada sobre el visible contenido.
- Hace algunos meses vine a visitar a tu mujer, me contó de su fiesta, y ya sabes lo que yo quiero a esa testaruda y obstinada, en la conversación me contó que tenía muchas ganas de degustar un vino de amor, que nació en San Antonio de las Minas, allá por la carretera Ensenada a Tecate, desde luego me quedé callado todos estos meses, porque me hizo prometer que no se lo contaría a nadie, pero ya sabes fui presa de su nostalgia y como siempre caí en la provocación. ¿Te diste cuenta que anduve un poco ausente estos tres últimos meses? Pues fue por complacerla, me fui a buscar a la Alberta y José Luis, pa ver si se acordaban de la tal Manola.
Resulto, sobrino, que la tienen bien presente en sus memorias, y que tal cual me lo había contado, ellos eran fabricantes del vino del amor, imagínate nada más son tan afortunados que año con año tienen cientos de hijos, claro que la sufren dos meses viéndolos crecer, modelándolos a su gusto, terminado cada uno de los diseños, consintiéndolos, amándolos, paladeándolos, degustándolos. Como buenos hijos, ya sabes, son necios, celosos y hasta gastan una que otra bromita.
-Vamos por partes tío, interrumpió Rodrigo no entiendo nada cómo que cientos de hijos, eso no es posible, cómo que los cuidan solamente dos meses, pues de que me está hablando, que no son humanos Alberta y José Luis.
-¡Claro que lo son! han hecho de su amor toda una leyenda Xecue. Rodrigo frunció el seño en señal de incredulidad y escepticismo, él creía que el único amor real era el que él profesaba a Manolita.
- Xecue quiere decir amor en Kiliwa y es en honor a los hijos que no tienen ni tendrán, pero en cada botella queda plasmado el amor que se profesan. Te explico, ellos construyeron una vitivinícola de la que están muy orgullosos, como cualquier padre de sus hijos. Diseñaron un vino por la amistad que tiene como objetivo que cualquiera lo pueda degustar, jóvenes, viejos, mujeres, hombres, conocedores y no conocedores, ese vino se llama Relato y es un ensamble de uvas Cabernet, Merlot , Tempranillo y Nebiolo, aunque en una última versión lleva uva Zifendel y Malbec, desde luego se le considera un vino joven. Y digo que sus hijos son rejegos y celoso porque uno que iba a ser tinto, luego un clarete y se quedo en rosado, con tonalidades anaranjadas, es de uva garnacha y le ha dado fama a la bodega.
- En fin que fui en busca de los sueños de tu mujer, que ya sabes que es especialista en embarcar gente y yo siempre soy el primero en caer en las provocaciones. Me quedé en Xecue dos meses y conseguí el mejor de los regalos, aquí lo tengo. Fue entonces que El Veloz, le pidió a Chencha dos copas para tinto.
- Chencha, niña tráeme dos copas una para el sobrino y otra para mí – pero patrón interrumpió la mujer, si es muy temprano para que usted empiece a empujarle.
- ¡Chencha! Replicó Don Juan, al ver de reojo su reloj, que más te da niña si en alguna parte del mundo son las 7 de la noche.
Fue entonces que el ancestro terminó de romper la bolsa en la que venía envuelta una hermosa botella de vino con el nombre de “Compromiso… Manolita”.
Rodrigo abrió los ojos lo más grande que pudo y sólo acertó a decir – vaya que usted es el que dice que hay una cantidad de comida y bebida impresionante en esta casa, ahí anda usted de cómplice de las locuras de mi mujer, en fin se que esta fiesta será con octava conforme a la tradición de Oaxaca y de esta casa, así es que apenas alcanzará para los ocho días de festejos que tiene planeados esta mujer.
El maridaje de esta excelencia la haremos con…
Manolita Recomienda.- La cascada de Texolo es uno de los atractivos naturales del Pueblo Mágico de Xico, ubicado en los bajos del Cofre de Perote en Veracruz, aunado a este atractivo este destino turístico cuenta con una serie de tradiciones tales como la de fin de año “El Viejo” donde jóvenes y niños se reúnen en las calles para cantar y bailar la canción del mismo nombre y en punto de las doce de la noche queman al muñeco de trapo que representó durante la fiesta al año viejo. Otra tradición es la de el mole xiqueño, que se elabora con 21 ingredientes, entre los que destacan los chiles pasilla, ancho y mulato, manteca, tortilla dorada, bolillo, pasitas, ciruela pasa, ajonjolí, almendra, nuez, pepita de calabaza, plátano macho, jitomate asado, chocolate, anís, canela, pimienta negra, mejorana, tomillo, poro, zanahoria, orégano y laurel. Este platillo a dado fama nacional e internacional al lugar. Otro de los atractivos son las fiestas dedicadas a la Magdalena y la fiesta de Días de Muertos.