..Mientras tanto en el zaguán se escuchó la voz sonora del tío Juan, mejor conocido en la familia como el Veloz –¿Quién vive en esta casa, Rodrigo, Manola, José, Lupe, María? ¿Qué no hay nadie que me reciba como debe ser?

Como si fuera su propia casa el Veloz caminó hacia el patio donde ya estaban instalados los puestos de antojitos y aguas de horchata, jamaica y tamarindo. Con la prestancia que lo caracterizaba preguntó a las cocineras cómo habían preparado el huitlacoche – espero que hayan seguido la receta que les enseñé hace tantos años, porque el chiste del huitlacoche es que no tenga ese saborcito a tierra- con ánimo de provocar al famoso pariente, Chencha inmediatamente contestó – pos´mire patrón yo creo que sí, pero dígame cómo lo debimos de haber preparado recuérdenos, ilumínenos por favor, no sea que me equivoque después de tantos años de prepararlo.

Sorprendido por la respuesta, el hombre, como era su costumbre, cayó en la provocación de Chencha, se sentó en una de las mesas muy cerca de los fogones y en tono doctoral contestó –¡Qué harían sin mí! Qué tal que no llego temprano a la mentada fiesta de Manolita y no pueden terminar de cocinar -tras los anafres la cocineras atentas escuchaban sonrientes al hombre, que en verdad creía que llegaba a salvar la buena reputación de la cocina de Manola.

-Antes que nada deben saber que el huitlacoche es una plaga -niñas- es un hongo que crece en el maíz y es un manjar que México le ha dado al mundo al igual que nuestra ancestral gramínea, el maíz. Fue el dios del maíz Cintéotl, que le permitió a este hongo crecer entre el grano para poder ofrecer sus sabores a los pueblos prehispánicos y hoy a todo el mundo.

Antes que nada, Chencha, espero que hayan comprado el huitlacoche en la mazorca y que de ahí lo hayan desgranado –sí don Juan claro que lo hicimos así- respondió en tono burlón la mujer. Así me gusta porque el saborcito del maíz lo absorbe el hongo hasta el último momento.

Debieron de haber picado finamente cebolla, ajos y epazote; contar con rajas de chile cuaresmeño, de ése que se usa para hacer chiles jalapeños, continuó el hombre, sin inmutarse por la actitud de las cocineras que en silencio se divertían al escucharlo.

Por supuesto que la manteca y el caldito de pollo son los ingredientes secretos, le da un sabor al platillo que queda en la memoria de quien lo degusta…

En tanto esto sucedía tras uno de los pilares de la casona yacía Rodrigo disfrutando del cuasi soliloquio del tío, quien a pesar de su edad se consideraba un seductor, un verdadero Don Juan.

Por supuesto que lo mejor es cocinarlo como lo hacía la Chacha en casa de los abuelos, en cazuelas de barro y con el fogón de leña y carbón, seguro que eso no lo hicieron ¿Verdad?

-Ah qué don Juanito, contestó Chencha, pos claro que sí lo hicimos así, en tono juguetón, agregó, si sabíamos perfectamente que usted llegaría y de no hacerlo conforme a sus instrucciones se en- muina con la niña Manolita y con nosotras, lo hicimos conforme a sus reglas, pruebe usted y díganos si le falta o le sobra algo, si le falta pos se lo agregamos y si le sobra pos ya que así lo dejamos y pa´la otra lo mejoramos.

Con cierto cariño y gusto, la mujer le acercó un taquito con tortilla recién tirada y bien calientita, con una cucharada del famoso huitlacoche, con calma el hombre lo degustó, paladeando cada bocado, como si se tratara de un gran sibarita. Una vez que terminó de degustar aquel manjar, dijo - esta bueno pero le hace falta un poquito de sal y dejarlo hervir a fuego lento unos diez minutitos- las mujeres rieron en silencio y contestaron: así lo haremos patrón, para que quede como a usted le gusta…

Fue entonces que apareció Rodrigo, quien, procurando que no se le notara la risa, intervino en la conversación –Atiendan las recomendaciones del ancestro más reconocido de esta familia, que él sabe bien lo que hace, nadie con mejor gusto para paladear los platillos que él, niñas -con el peculiar entusiasmo que lo caracterizaba abrazó al tío que aún conservaba un gran estilo.

Cómo olvidar tantas y tantas aventuras de este hombre, se dijo para sí, como sus viajes a Tetela de Ocampo o a Cuetzalan, sus locuras de comprar, según él un Stradivarius o bien regalarles a sus hijos una yegua para el jardín.

Aquel ancestro gozaba contando la historia de un famoso chivo que vivió en su casa y se comió algunos papeles importantes que demostraban su linaje ¡Qué mala jugada le hizo al tío y a la familia entera!: terminó siendo birria.

Manolita Recomienda: Más de cincuenta etiquetas de vinos mexicanos se darán cita en la segunda edición del “Festival del Vino Mexicano y la Gastronomía de Guanajuato”; fiesta que se realiza en los “Jardines Vergel de San Miguel” del Hotel Real de Minas en San Miguel de Allende en el mes de diciembre. El evento permite a los visitantes degustar vinos provenientes del Valle de Guadalupe, de Aguascalientes y de Querétaro. En esta muestra también se dan cita 50 chefs de alta cocina del estado de Guanajuato; habrá oportunidad de maridar los vinos nacionales con las viandas elaboradas por los expertos. Dicho evento apoya a CENCRE (Centro de Crecimiento AC) centro de atención a niños con discapacidad. También se ofrece una cena de 10 chefs, 10 tiempos y 10 vinos; entre los que destacan Monica Solís Vieyra (Gourmet), Allen Williams (Food Factory), Dina Butterfield (Dos Casas), Greta Ortega (Mi Vida), Felipe Ramírez (Mamá Carmen), Ana Lilia Galindo (Chamonix); Jesús Cárdenas (Las Mercedes); Eliza Córdoba (Cumpanio); Miguel Quevedo (Cumpanio) y Monserrat Váquez (Hacienda de Guadalupe). des Las casas vitivinícolas que asisten son: Adobe Guadalupe, Bibayof; bodegas Camou y Camou; Vinícola Rivera, La Redonda, Barón Balché, San Rafael Santo Tomás, La Cetto, viñedos Aldo César Palafox, Casa Dorantes Cervera, Casa Madero y vinícola Torres Alegre entre otras.