“Los hombres, murmuró Manolita, esos animales que siempre están en las conversaciones de las mujeres, esos que nos excluyen de su dominada y que se olvidan de nosotras en cuanto encuentran a sus cómplices de borracheras y juegos, esos que nos son infieles y que los quisiéramos ahorcar, esos que conquistamos a través de la panza”.

-¿Qué tanto murmura paisana? Porque siempre habla mal de los hombres, Manola se rió.

-No’mbre Adelor, si yo siempre he creído, como decía mi amiga Natasha, que si realmente nos quisiéramos deshacer de ustedes, lo podríamos hacer sin dejar rastro y sería relativamente fácil; lo único es que tendríamos que ser amorosas casi todas las mañanas.

-¿Cómo está eso?, interrumpió el compadre, mi mujer es amorosa todas las mañanas y todos los días. -Pues cuídese porque algo ha de hacer.

Y soltó la carcajada pícara que la caracterizaba.

Ya en el antecomedor Manolita le ofreció al paisano unas enchiladas al suelo, acompañadas de una arrachera: Ándele coma, no vaya siendo que no aguante el trabajo que le va a tocar, porque le recuerdo que la fiesta es mía y usted, José y Rodrigo se encargarán de que no me preocupe. Pero vamos por partes interrumpió nuevamente, primero dígame qué es este invento de enchiladas al suelo y luego cuénteme la historia de su amiga porque no entiendo nada, a ver ¿Cómo que usted cree que mi mujer es sospechosa de quién sabe qué cosas?

Bueno no se preocupe por lo de su mujer, ya le contaré, lo primero es lo primero, porque usted de la única manera que funciona es bien comido: Mire, se hace una salsa picosita de chile ancho, se pasa por la misma a las tortillas y se fríen, ligeramente, sólo para que agarren sabor, en la tortilla extendida se le agrega chorizo, lechuga, calabacitas bien picaditas, queso de rancho y si quiere un poco de crema.

Esta receta también me la encontré en el mercado de Culiacán ¿Se acuerda cuando castigué a Rodrigo y agarré a mis hijos y me fui de aventura? Ahí me di cuenta que las que comemos aquí desde que era niña es una interpretación que hizo mi Chacha, como en toda la cocina, ya ve que cada quien le agrega algo a su gusto.

-Está bueno, paisana, me las como; pero cuénteme antes de que empiece a dar de vueltas para acabar con los preparativos, cómo está eso de mi mujer…

Manolita Recomienda: Uno de los productos turísticos mexicanos más reconocidos en el mundo, es la ruta de las Barrancas del Cobre, misma que se recorre a través de una de las obras de ingeniería más importantes del siglo XX, me estoy refiriendo al Chepe (El Ferrocarril Chihuahua-Pacífico)que es la puerta de entrada a esta maravilla natural catalogada como una de las 13 Maravillas Naturales de México, se encuentra en la Ciudad de Mochis-Sinaloa, punto estratégico del circuito de Barrancas del Cobre-Mar de Cortés, donde se puede partir por tren a la sierra; por autopista, al sur, hacia el resto del país; al norte hasta la frontera con Estados Unidos y vía marítima a Baja California. Se denomina Barrancas del Cobre al sistema conformado por siete barrancas. Cuatro veces más grandes en extensión que el Gran Cañón del Colorado y casi dos veces mayor en profundidad. Es hogar de los indígenas Rarámuris o Tarahumaras. Si usted decide viajar antes del 12 de diciembre a este lugar, encontrará ofertas interesantes en la que podrán viajar dos por uno, lo que significará un ahorro hasta de 3 mil pesos. Uno de los imprescindibles gastronómicos del lugar es el restaurante “El Farallón” se especializa en los platillos de pescados y mariscos de las aguas regionales del Mar de Cortés, de extraordinaria calidad, basada en una cocina regional; actualmente ha incorporado técnicas e ingredientes que la globalización pone hoy al alcance de todos, de manera que ofrece a sus comensales, una rica variedad de platillos, salseos y técnicas de cocina que pocos restaurantes de su especialidad pueden tener. Si tiene la oportunidad, no deje de degustar los camarones o las almejas y, si de pescados se trata, el dorado; el marlín o bien el atún lo dejarán satisfecho.