Pocos temas son tan complejos pero a la vez tan relevantes para el turismo y el comercio como las políticas públicas que los países puedan implementar en materia aeronáutica. Los organismos multinacionales (OMT, OECD, Foro Económico Mundial, etc.) en general han abogado por medidas de liberación que permitan mayor flexibilidad y eficiencia en el uso de recursos, a partir de la libre competencia en el mercado. Sin embargo, por ser un sector estratégico para el desarrollo de los países, a la consolidación del mercado por alianzas o bloques y a grupos de empresas con acceso a grandes cantidades de capital, las medidas de liberación deben realizarse considerando costos y beneficios, además de particularidades en los mercados tanto emisores como receptores de turistas.
Como se sabe, en México el tema ha sido muchas veces comentado, existiendo posiciones a favor y en contra de una política que permita que líneas aéreas puedan operar rutas hacia destinos en nuestro país de manera libre. Se tienen ejemplos recientes de como medidas de facilitación en la liberación de rutas y acuerdos con distintas naciones (Canadá, Brasil, EUA, entre otros) especialmente a destinos turísticos y grandes ciudades, han permitido incentivar la entrada de nuevas líneas aéreas, aumentar la capacidad de asientos y regular el precio. Pero estos esfuerzos se han realizado de manera controlada, por lo que existe consenso de que han sido positivos.
En un mercado de libre competencia en donde los consumidores cuenten con información fehaciente y las empresas de México compitan en igualdad de condiciones, se tendrán eficiencia en el flujo, habrá conectividad de acuerdo a la demanda en los mercados emisores y a la oferta de los destinos. Como resultado, incentivos en ambos lados - promociones, campañas de publicidad, facilitaciones, etc. o mejoramiento de infraestructura, mayor capacidad hotelera, nuevas atracciones, entre muchos otros - permitirán, a la postre, incrementar el número de turistas y el comercio.
Sin embargo, del mismo modo, debido a los márgenes tan reducidos de operación, situaciones externas de todo tipo - desde fenómenos naturales hasta problemas sociales, recesiones económicas, crisis mediáticas, inseguridad o incremento en el costo del petróleo - podrán tener un efecto negativo. Además de que en un mercado global, como el que vivimos ahora, las eficiencias, en muchos casos, son difíciles de lograr y, aún más, de mantener.
Es importante, también considerar que existen grupos y/o empresas en todo el mundo, que ejercen controles quasi monopólicos en aeropuertos (hubs), rutas, uso de equipos, canales de comercialización, puntos de venta y gasto de publicidad que, inherentemente, causan ineficiencias en el mercado de aviación. Por ende, las políticas públicas deben corregir y en su caso regular el funcionamiento de éstas, pero de ninguna forma detener el crecimiento del flujo a los destinos turísticos. De existir un marco regulatorio y de facilitación correcto, así como de voluntad política para sostener medidas tendientes a crecer sustentablemente y sin monopolios, los beneficios para nuestro país serán palpables a mediano plazo.
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