Hace apenas unos 15 años, recuerdo al entonces Secretario de Turismo decir que uno de sus grandes propósitos era que las noticias de este sector pasaran de la sección de sociales ò culturales de los periódicos hacia la sección financiera, dado el peso que el turismo empezaba a tener en la economía de México.
También en el ámbito estatal me tocó observar como al titular de turismo era al que le tocaba coronar reinas en ferias de municipios, atender embajadores invitados y si acaso cortar listones en inauguraciones de hoteles.
Afortunadamente, lo arriba expuesto es cosa del pasado, por lo que felicito a todos los funcionarios que han luchado por darle un sentido estratégico a su gestión y han logrado poner al turismo, si no todavía en el lugar que le corresponde, si en una mucho mejor posición dentro de las prioridades gubernamentales en ambos niveles: basta con abrir ahora los diarios para constatarlo.
El turismo es un sector noble y sustentable que, bien manejado, puede generar un círculo virtuoso de beneficios a las comunidades receptoras en nuestro país, mantener tradiciones, generar riqueza y constituirse en un gran puente de entendimiento entre los pueblos.
Hoy, los que debemos luchar por que nuestro sector sea reconocido, apoyado y entendido, somos los que integramos la industria de reuniones (Meetings and Events Industry).
Para poner las cosas en contexto, y no porque eso tranquilice (mal de muchos...) sucede lo mismo en muchas partes del mundo.
Derivado de esa situación, de falta de conciencia sobre los beneficios económicos, sociales y educativos de nuestra industria, es que ICCA (international Congress and Convention Association) y MPI (Meeting Professionals International) crearon el grupo que, junto con la OMT (Organizaciòn Mundial de Turismo), desarrolló la metodología/protocolo para medir el impacto económico del sector y empujaron para que Canadá, E.U, México (en una primera fase) y ahora Dinamarca, Reino Unido y Francia realizaran sendos estudios que evidenciaran el enorme valor de las reuniones en las diferentes economías.
También hay un importante evento alrededor de la feria IMEX en Frankfurt que se denomina el ¨Politicians Forum¨ en el que se dialoga, se comparan estrategias y se enfatiza el legado de este sector entre funcionarios-políticos y líderes de organizaciones en todo el mundo.
Sin embargo, algo ha fallado en las estrategias de comunicación de estas contundentes herramientas. Nos seguimos echando porras a nosotros mismos, y auto-convenciéndonos en los eventos del sector y no hemos trascendido a los públicos de tomadores de decisiones en los tres poderes/niveles de Gobierno y menos aún ante la sociedad en su conjunto.
En México, generalmente, entre la obsesión por el volumen de visitantes (vs las divisas), el origen del modelo de enclave y la dependencia hacia los mayoristas de viajes, pocos voltean a ver a la Industria de Reuniones que, como se menciona arriba, ha demostrado mayor gasto promedio, equilibrio en la estacionalidad de la demanda y beneficios también en el campo del conocimiento.
En algunos destinos y entidades han construido Centros de Convenciones que se utilizan más para bodas y mítines políticos que para recibir Congresos (con una estrategia integral para su atracción). Desde luego, existen honrosas excepciones y ya una muy buena cantidad de profesionales haciendo una tarea estupenda de largo plazo para revertir esa situación. Crecen los metros cuadrados, crecen los certificados en convenciones, crecen las famosas OCV´s (su análisis da para otro artículo completo) y crecen los pabellones promocionales... pero considero que seguimos estancados en la priorización en presupuestos, políticas y estrategias que nos favorezcan.
En los Estados Unidos, el Gobierno sigue satanizando la asistencia de funcionarios a convenciones en supuestos destinos de "recreo" pero que dan trabajo a 7 millones de personas en la industria de "meetings" y que cuentan con infraestructuras envidiables para la atención de Congresos de Asociaciones o Convenciones Corporativas.
Hay importantes esfuerzos de comunicación por parte del CIC (Convention Industry Council) pero pareciera que cada vez que alguien en lo particular se "porta mal" durante un foro ò conferencia, la industria en su conjunto lo paga. Les recomiendo leer el estudio de impacto económico en EU que realizó esta organización (http://www.conventionindustry.org/ResearchInfo/EconomicSignificanceStudy) ò darse una vuelta por los salones en algunos hoteles en Las Vegas o en el McCormick Place de Chicago para ver los ríos de asistentes y participantes, así como la enorme derrama que dejan en sus ciudades.
Conozco que en México se evalúa si la respuesta es fusionar en una cúpula a las 10 organizaciones de la industria, (que trabajan fuerte y representan profesionalmente a sus respectivos nichos pero que no han tenido una voz unificada que eleve el nivel de interlocución con los tomadores de decisiones) pero no estoy seguro que funcione, porque esa existe en EU y, como demostrado, sigue siendo subvaluada.
Lo que sí, es que hay que trabajar muy fuerte para que también la industria de reuniones sea noticia diaria en las secciones económicas de los diarios importantes del mundo... ese día habremos avanzado un poco más. Sugiero comenzar por hacer el ejercicio de poder decirle a nuestras tías ò hijas a que nos dedicamos y así ensayar para sacarlo de nuestros propios auditorios.
Sígueme en Twitter: @echaillo