En los últimos años hemos visto una interesante evolución en los conceptos de nuevas cafeterías. Hace una década, los principales jugadores de este tema eran Vips, Sanborns, Toks, Wings y algunos otros.
La revolución de conceptos dejó fuera a esos jugadores y los sustituyó por unos nuevos: Starbucks, Punta del Cielo, Cielito Querido y otros.
Estos nuevos jugadores están dominando el mercado por una razón fundamental: la experiencia personalizada y para ello pondré el ejemplo que yo mismo vivo cada vez que quiero un café. Por años tomé café en las cafeterías del primer grupo es decir Vips, Wings, Toks y demás y el café que tomaba era simplemente eso, un café cuyos valores agregados eran la atención personalizada de un mesero, una mesa, una silla y que te podían servir café las veces que quisieras. La primera vez que probé un Satrbucks la verdad es que no me gustó. No había meseros, no te servían café las veces que quisieras, no necesariamente estás en una mesa…individual por lo menos y el café no viene en vajilla de cerámica. Todo eso hizo que prefiriera las cafeterías tradicionales en lugar de estas nuevas propuestas hasta que entendí la diferencia. Por razones de gusto (y experiencia), desde hace un par de años dejé el café americano para sustituirlo por café Express. Fue entonces que conocí la verdadera experiencia y atención al cliente que ofrecen los lugares de la nueva generación.
En lo personal, mi café lo tomo ahora Express, doble, cortado pero con espuma y sin que le pongan una sola gota de leche ya que de lo contrario no me sabe igual. Además pido que la espuma que le pongan sea mucha, hasta arriba del vaso, lo que obliga a que el lugares como Punta del Cielo y Cielito Querido me tengan que dar un vaso grande en lugar del tradicional de Express, ya que bajo mis condiciones, mi café (especial para mi) no cabe en el recipiente tradicional.
Es aquí donde está la gran diferencia, la evolución de un simple servicio a una experiencia que busca satisfacer al cien por ciento a un cliente. Para estos nuevos lugares, el preparar el café con todos los detalles que quiero no tiene complicación. Para las cafeterías tradicionales y peor aún, para los restaurantes incluso los de lujo, prepararme un café como a mi me gusta es prácticamente imposible. En base a ello, desde hace un par de años ya no frecuento Vips, Toks y demás jugadores de la guerra pasada del café, solo acudo a los nuevos y en particular a dos que me gustan más por su nivel de atención y empeño en satisfacer al cliente son Starbucks y Cielito Querido.
Más allá de mi experiencia personal con el café que seguramente a pocos debe importar, lo interesante es ver como evoluciona el gusto de la personas ya que como yo, la mayoría de los clientes a estos lugares toman su bebida favorita de una manera especial y única y solo en estos lugares se las sirven exactamente como les gusta.
Al igual que en los expendios de café, en el turismo brindar una experiencia especial es fundamental. En turismo, la diferencia entre los destinos y hoteles que son líderes y los que no, son las experiencias particulares que brindan al turista. La guerra del café es un extraordinario ejemplo de lo que está por venir en el desarrollo de producto turístico en México y Latinoamérica. Y como toda evolución hay dos tipos de jugadores, los que evolucionan y se adaptan y los que se quedan rezagados en la guerra pasada…y tu ¿cual de los dos quieres ser? La guerra del café y las experiencias
En los últimos años hemos visto una interesante evolución en los conceptos de nuevas cafeterías. Hace una década, los principales jugadores de este tema eran Vips, Sanborns, Toks, Wings y algunos otros.
La revolución de conceptos dejó fuera a esos jugadores y los sustituyó por unos nuevos: Starbucks, Punta del Cielo, Cielito Querido y otros.
Estos nuevos jugadores están dominando el mercado por una razón fundamental: la experiencia personalizada y para ello pondré el ejemplo que yo mismo vivo cada vez que quiero un café. Por años tomé café en las cafeterías del primer grupo es decir Vips, Wings, Toks y demás y el café que tomaba era simplemente eso, un café cuyos valores agregados eran la atención personalizada de un mesero, una mesa, una silla y que te podían servir café las veces que quisieras. La primera vez que probé un Satrbucks la verdad es que no me gustó. No había meseros, no te servían café las veces que quisieras, no necesariamente estás en una mesa…individual por lo menos y el café no viene en vajilla de cerámica. Todo eso hizo que prefiriera las cafeterías tradicionales en lugar de estas nuevas propuestas hasta que entendí la diferencia. Por razones de gusto (y experiencia), desde hace un par de años dejé el café americano para sustituirlo por café Express. Fue entonces que conocí la verdadera experiencia y atención al cliente que ofrecen los lugares de la nueva generación.
En lo personal, mi café lo tomo ahora Express, doble, cortado pero con espuma y sin que le pongan una sola gota de leche ya que de lo contrario no me sabe igual. Además pido que la espuma que le pongan sea mucha, hasta arriba del vaso, lo que obliga a que el lugares como Punta del Cielo y Cielito Querido me tengan que dar un vaso grande en lugar del tradicional de Express, ya que bajo mis condiciones, mi café (especial para mi) no cabe en el recipiente tradicional.
Es aquí donde está la gran diferencia, la evolución de un simple servicio a una experiencia que busca satisfacer al cien por ciento a un cliente. Para estos nuevos lugares, el preparar el café con todos los detalles que quiero no tiene complicación. Para las cafeterías tradicionales y peor aún, para los restaurantes incluso los de lujo, prepararme un café como a mi me gusta es prácticamente imposible. En base a ello, desde hace un par de años ya no frecuento Vips, Toks y demás jugadores de la guerra pasada del café, solo acudo a los nuevos y en particular a dos que me gustan más por su nivel de atención y empeño en satisfacer al cliente son Starbucks y Cielito Querido.
Más allá de mi experiencia personal con el café que seguramente a pocos debe importar, lo interesante es ver como evoluciona el gusto de la personas ya que como yo, la mayoría de los clientes a estos lugares toman su bebida favorita de una manera especial y única y solo en estos lugares se las sirven exactamente como les gusta.
Al igual que en los expendios de café, en el turismo brindar una experiencia especial es fundamental. En turismo, la diferencia entre los destinos y hoteles que son líderes y los que no, son las experiencias particulares que brindan al turista. La guerra del café es un extraordinario ejemplo de lo que está por venir en el desarrollo de producto turístico en México y Latinoamérica. Y como toda evolución hay dos tipos de jugadores, los que evolucionan y se adaptan y los que se quedan rezagados en la guerra pasada…y tu ¿cual de los dos quieres ser?