Turismo y el dolarAun cuando el Euro y otras divisas - incluidas las de países emergentes- han ganado relevancia a nivel regional, es innegable que el dólar ha sido la moneda referente para la industria del turismo en las últimas décadas. El cambio en la paridad del dólar afecta directamente el poder adquisitivo de las personas cuando viajan al extranjero y, por ende, los servicios turísticos que éstos contratan en los destinos. Como resultado de la reciente crisis económica, el dólar ha sufrido una depreciación de casi un tercio de su valor, lo que ha incidido en el gasto promedio del principal mercado emisor de turistas internacionales. Es decir, cada dólar que se gasta en nuestro país hoy compra menos servicios o productos que antes. Para elevar y mantener la derrama se requiere, a la par, incrementar la competitividad del producto turístico.

De 2008 a 2010 los Estados Unidos (EUA) originaron más de 110 millones de turistas internacionales por avión (a nuestro país casi 17 millones). De acuerdo al Departamento de Comercio de ese país, el gasto de estadounidenses en el exterior en el mismo periodo fue superior a los 300 mil millones de dólares. Sin embargo desde 2009, la derrama estadounidense al exterior ha disminuido (producto de las severas condiciones económicas). Aún más, si se considera la depreciación del dólar, se obtiene que el gasto neto de los residentes en EUA, cuando viajan internacionalmente, no sólo no se ha incrementado sino que ha disminuido.

Ya que para México los EUA son la fuente principal de divisas provenientes del turismo, cualquier ajuste tiene consideraciones importantes que se reflejan no sólo en las transacciones comerciales de las empresas, sino en los ingresos de las personas que tienen contacto con los turistas, o que de alguna forma participan en la cadena de valor. Es necesario, sin embargo, también mencionar que muchos de los servicios turísticos contratados, sobretodo en zonas con un gran flujo de turismo internacional, tienen un precio indexado al dólar. Es decir los consumidores y empresas siguen pagando la misma cantidad en dólares por los servicios; en esos casos, dependiendo de las particularidades, su efecto puede ser marginal. Pero de manera general cualquier variación en el tipo de cambio tiene un efecto directo en la derrama.

Para contrarrestar esta variación en el poder adquisitivo de los consumidores es necesario que el producto turístico evolucione de la mano con las tendencias y requerimientos de los mercados (en particular los EUA presentan grandes diferencias en segmentación). En los últimos años, proveedores y prestadores de servicios turísticos en nuestro país han realizado un esfuerzo importante por innovar e incrementar la calidad, desarrollar nichos específicos y concientizar del valor agregado de esta actividad. Un turista plenamente satisfecho es mucho más proclive a dejar mayor derrama: al regresar al país, extender su estancia, consumir más servicios, explorar nuevos destinos o atracciones y, finalmente, al generar un efecto multiplicador hablando bien de su experiencia.

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