Ubicado al sur del estado de Nayarit, Jala aloja un gran tesoro arquitectónico enmarcado por la figura del volcán El Ceboruco. Su nombre de origen nahuas significa “abundante en arena”, y este pueblo cuenta con varios atractivos ecoturísticos, así como abundancia en monumentos históricos. Jala fue el primer asentamiento colonizado por frailes de Ahuacatlán. Una de sus principales joyas arquitectónicas es la Basílica Lateranense de Nuestra Señora de la Asunción, construida en el siglo XIX con una fachada de gran atractivo estilo neoclásico, así como su cantera rosa y por por su única torre al centro del conjunto. Además, se puede hacer un recorrido inolvidable por el volcán Ceboruco para admirar sus paisajes llenos de fumarolas, así como su flora y fauna. Y aunque es necesario un permiso de la presidencia municipal, no puedes perderte de visitar esta maravilla. Y debido a que el elote es el producto que más se cultiva en Jala y aquí se dan las mazorcas más grandes del mundo, de hasta 15 metros de altura, cada año todos los días 15 de agosto, se lleva a cabo la Feria del Elote. Aquí se realizan actividades cultuales y deportivas. También cuenta con un colado de atole, así como atole blanco de maíz, viscotelas, gorditas de maíz, rosquetes y el morquisote, que son platillos típicos del lugar. Jala, con sus calles irregulares y antiguas casonas, te invita a adentrarte en sus barrios únicos y a conocer valiosas obras arquitectónicas.