“Si los Jóvenes supieran y los Viejos pudieran…..”
Con la inundación de nuevas tecnologías, con la innovadora interacción social que te ofrecen las famosas redes, con el vertiginoso cambio que permite comunicarte con interlocutores que lo mismo están a un metro de distancia que en otro continente y con los avances médicos que han alargado la vida sana, la interacción entre diferentes generaciones se ha vuelto más desafiante que nunca.
Sin embargo, como en la mayoría de las industrias, en el sector turístico y de reuniones, la convivencia entre miembros pertenecientes a diferentes generaciones es una realidad a la que todos debemos aprender a adaptarnos y sacarle el mejor provecho posible. En una empresa, institución, destino, recinto o Congreso, el contar con profesionales con gran experiencia, que han ya tropezado con los errores naturales del quehacer y que pueden por lo tanto asesorar a los de recién ingreso, se debe considerar como un enorme tesoro que combina esa madurez-solidez con la energía-frescura que aportan los chavos a la fórmula. El problema que se aprecia es la desconexión y la falta de empatía de los unos con los otros en muchos de los casos, lo que se traduce en una ruptura en los liderazgos que acaba afectando los resultados esperados.
Las preguntas serían entonces: ¿Qué hacemos para que los jóvenes tengan paciencia y escuchen los consejos-experiencias que ofrecen los adultos o los expertos? El reto aquí es que los lapsos de atención son muy cortos debido al bombardeo de mensajes a que están expuestos y debido a la velocidad con la que ahora se pueden consultar antecedentes (con el verbo “googlear” por ejemplo). Por otro lado, ¿Qué hacemos para que los expertos o profesionales que llevan años en el negocio estén dispuestos a arriesgar ante proyectos innovadores y progresistas que presenten los recién egresados cuya característica es el empuje y creatividad? ¿Cómo hacemos para evitar el …….”no, eso lo hemos probado 20 veces y no funciona” o el ….”para que ir por mercados internacionales, si ya conocemos como operar el nacional”?
También es un reto el contar con oradores de la “vieja escuela” que hacen presentaciones de hora y media pidiendo que se apaguen los celulares para lograr 100% de atención vs. los nuevos “facilitadores” que prefieren tener una audiencia participativa y que incluso desean que haya interacción con los móviles y tabletas en redes para que las discusiones se socialicen más allá de los espacios físicos. Vemos pues combinaciones de formatos, gente madura intentando modernizarse, jóvenes esforzándose por escuchar…..en todo esto vale la pena preguntarnos quienes están siendo los tomadores de decisiones y que tan preparados están para hacerlo; también vale la pena conocer estas tendencias pues a cada sector demográfico hay que darle la solución que requiere: si estás hablando de un producto o servicio tiene que ser adaptable a las necesidades del cliente…de la edad que sea.
Las barreras para viajar cada vez son menores, por lo que los jóvenes de hoy que entran al mercado laboral seguramente ya han visitado varios países comparado con los jóvenes de ayer; la comunicación por correo electrónico es un sistema obsoleto para algunos de los nuevos interlocutores, mientras que para otros, apenas se estaban acostumbrando a escribir en una computadora (vs. máquina de escribir). Por lo general, la gente grande tiene su grupo de amigos definido en su país e idioma de origen (si es que no ha sido un diplomático por ejemplo ó un hotelero multinacional) ; en cambio los chavos tienen amigos en todo el mundo, en todos los idiomas y con diferentes “bagajes culturales” (amigos reales ó del “facebook”) lo que trae por supuesto riqueza a la industria pero dispersa el foco y puede generar estrategias de “escopetazo” en lugar de “tiros de precisión”.
Pudiéramos escribir todo un libro acerca de la interrelación entre generaciones, sin embargo, para efectos prácticos me parece que hacen falta puentes para facilitar el entendimiento. Los nuevos encargados del marketing en los destinos, empresas e instituciones (jóvenes en su mayoría) deben hacer un esfuerzo por entender cómo se desarrolló el turismo en esa localidad y darles el crédito e incluir a los fundadores o jugadores tradicionales. Por otro lado, estos jugadores de “siempre” que han tenido intocados sus liderazgos y no han modificado la forma de hacer negocios, deben empezar a abrirse para encontrar nuevas posibilidades a través de la energía de estos nuevos actores, arriesgando pero también participando de las ganancias que presentan estas innovadoras aventuras.
Hagamos de la experiencia un activo y no un muro impenetrable; hagamos de la energía emprendedora un motor productivo y no un pretexto para gastar; eduquemos a nuestros hijos de modo que siempre valoren la riqueza y la sabiduría para que con paciencia disfruten de la convivencia con sus mayores. Hay países que han hecho de ese respeto mutuo el pilar de su desarrollo sustentable, sigamos esos valiosos ejemplos para llevar a México a donde le corresponde en el concierto de las naciones. Interacción Multi-generacional en la Industria de Reuniones: ¿Un reto?
“Si los Jóvenes supieran y los Viejos pudieran…..”
Con la inundación de nuevas tecnologías, con la innovadora interacción social que te ofrecen las famosas redes, con el vertiginoso cambio que permite comunicarte con interlocutores que lo mismo están a un metro de distancia que en otro continente y con los avances médicos que han alargado la vida sana, la interacción entre diferentes generaciones se ha vuelto más desafiante que nunca.
Sin embargo, como en la mayoría de las industrias, en el sector turístico y de reuniones, la convivencia entre miembros pertenecientes a diferentes generaciones es una realidad a la que todos debemos aprender a adaptarnos y sacarle el mejor provecho posible. En una empresa, institución, destino, recinto o Congreso, el contar con profesionales con gran experiencia, que han ya tropezado con los errores naturales del quehacer y que pueden por lo tanto asesorar a los de recién ingreso, se debe considerar como un enorme tesoro que combina esa madurez-solidez con la energía-frescura que aportan los chavos a la fórmula. El problema que se aprecia es la desconexión y la falta de empatía de los unos con los otros en muchos de los casos, lo que se traduce en una ruptura en los liderazgos que acaba afectando los resultados esperados.
Las preguntas serían entonces: ¿Qué hacemos para que los jóvenes tengan paciencia y escuchen los consejos-experiencias que ofrecen los adultos o los expertos? El reto aquí es que los lapsos de atención son muy cortos debido al bombardeo de mensajes a que están expuestos y debido a la velocidad con la que ahora se pueden consultar antecedentes (con el verbo “googlear” por ejemplo). Por otro lado, ¿Qué hacemos para que los expertos o profesionales que llevan años en el negocio estén dispuestos a arriesgar ante proyectos innovadores y progresistas que presenten los recién egresados cuya característica es el empuje y creatividad? ¿Cómo hacemos para evitar el …….”no, eso lo hemos probado 20 veces y no funciona” o el ….”para que ir por mercados internacionales, si ya conocemos como operar el nacional”?
También es un reto el contar con oradores de la “vieja escuela” que hacen presentaciones de hora y media pidiendo que se apaguen los celulares para lograr 100% de atención vs. los nuevos “facilitadores” que prefieren tener una audiencia participativa y que incluso desean que haya interacción con los móviles y tabletas en redes para que las discusiones se socialicen más allá de los espacios físicos. Vemos pues combinaciones de formatos, gente madura intentando modernizarse, jóvenes esforzándose por escuchar…..en todo esto vale la pena preguntarnos quienes están siendo los tomadores de decisiones y que tan preparados están para hacerlo; también vale la pena conocer estas tendencias pues a cada sector demográfico hay que darle la solución que requiere: si estás hablando de un producto o servicio tiene que ser adaptable a las necesidades del cliente…de la edad que sea.
Las barreras para viajar cada vez son menores, por lo que los jóvenes de hoy que entran al mercado laboral seguramente ya han visitado varios países comparado con los jóvenes de ayer; la comunicación por correo electrónico es un sistema obsoleto para algunos de los nuevos interlocutores, mientras que para otros, apenas se estaban acostumbrando a escribir en una computadora (vs. máquina de escribir). Por lo general, la gente grande tiene su grupo de amigos definido en su país e idioma de origen (si es que no ha sido un diplomático por ejemplo ó un hotelero multinacional) ; en cambio los chavos tienen amigos en todo el mundo, en todos los idiomas y con diferentes “bagajes culturales” (amigos reales ó del “facebook”) lo que trae por supuesto riqueza a la industria pero dispersa el foco y puede generar estrategias de “escopetazo” en lugar de “tiros de precisión”.
Pudiéramos escribir todo un libro acerca de la interrelación entre generaciones, sin embargo, para efectos prácticos me parece que hacen falta puentes para facilitar el entendimiento. Los nuevos encargados del marketing en los destinos, empresas e instituciones (jóvenes en su mayoría) deben hacer un esfuerzo por entender cómo se desarrolló el turismo en esa localidad y darles el crédito e incluir a los fundadores o jugadores tradicionales. Por otro lado, estos jugadores de “siempre” que han tenido intocados sus liderazgos y no han modificado la forma de hacer negocios, deben empezar a abrirse para encontrar nuevas posibilidades a través de la energía de estos nuevos actores, arriesgando pero también participando de las ganancias que presentan estas innovadoras aventuras.
Hagamos de la experiencia un activo y no un muro impenetrable; hagamos de la energía emprendedora un motor productivo y no un pretexto para gastar; eduquemos a nuestros hijos de modo que siempre valoren la riqueza y la sabiduría para que con paciencia disfruten de la convivencia con sus mayores. Hay países que han hecho de ese respeto mutuo el pilar de su desarrollo sustentable, sigamos esos valiosos ejemplos para llevar a México a donde le corresponde en el concierto de las naciones.