La noticia de la inscripción de la Cocina Tradicional Mexicana en la lista del patrimonio Cultural de la Humanidad dio la vuelta al mundo en el momento mismo de la proclamatoria, hace ya dos años. Algo muy importante conmovió la
sensibilidad de la opinión pública que entendió claramente cómo a través de un sistema alimentario y gastronómico se reconocía, ni más ni menos, todo el modo de vida, de un pueblo, de un país.
Las características mismas de un bien tan complejo, que entraña como ningún otro a los tres elementos esenciales de la vida: natura- cultura – agricultura, hacen igualmente complicada la tarea de poner en marcha el plan de acción para su rescata, salvaguardia y promoción que figura en el expediente de candidatura presentado a la UNESCO. El haber logrado que el conjunto de actores, factores y procesos culturales que convergen en un fogón y en una mesa quedaran bajo la protección de una Convención Internacional, representa un triunfo y, a la vez, un gran compromiso para los mexicanos.
La inscripción se dio y ahora hay que hacerle frente a lo que sigue. Ese el propósito de la II Reunión Nacional de sobre la Cocina Tradicional Mexicana como Patrimonio de la Humanidad, que habrá de celebrarse en la Ciudad de México del 7 al 9 de noviembre de 2012.
La convocatoria está dirigida a los productores de alimentos, a los industriales de la alimentación, a los empresarios, los profesionales, las cocineras y cocineros, los docentes, los educadores, los estudiantes, los comunicadores y a todos aquellos que, de un modo u otro, configuran el mundo de la gastronomía y asumen el compromiso de preservar este precioso patrimonio.
Va igualmente dirigida a las esferas gubernamentales de las que dependen las políticas públicas conducentes a la defensa y promoción de la cocina tradicional de todos lo mexicanos.
La valoración de la cocina propia estimula el consumo de productos propios, el regreso a una dieta tradicional que a lo largo de la historia ha mostrado sus bondades y su buena influencia en la salud. El aprecio a la comida mexicana implica el estímulo a las actividades económicas relacionadas con el sistema alimentario, así como el desarrollo de una gastronomía actual cada vez más pujante y capaz de dialogar con otras grandes cocinas del mundo. De una gastronomía que estimulando la producción de alimentos y la creatividad de cocineros y cocineras pueda atraer a propios y extraños para desentrañar y disfrutar sus infinitos méritos.
La cocina debe cumplir con la función fundamental de alimentar y permitir el sano desarrollo de los mexicanos y, por añadidura, bienvenido el turismo que busque conocerla y reconocerla como un atractivo fundamental para entender la cultura de este país.
En la Ciudad de México se revisarán los documentos, así como los instrumentos legales de la UNESCO que dieron cabida a la candidatura mexicana. Se presentará también el texto del expediente mexicano, y otros elementos textuales y audiovisuales que sirvieron de soporte teórico y de fundamentación interdisciplinaria a la propuesta.
La reunión, que recibirá el apoyo del gobierno de la Ciudad de México a través dela Secretaría de Turismo; de la Secretaría de Agricultura, Ganaderia, DesarrolloRural, Pesca y Alimentación Federal y organizada por el Conservatorio de la Cultura Gastronómica Mexicana, propiciará el involucramiento de todas las piezas que componen el sistema alimentario y gastronómico en la defensa de una cocina ancestral, con continuidad histórica, con capacidad para dar cohesión a la comunidad y al grupo, con carácter de identidad, en el que se reconocen todos los mexicanos, y con potencial suficiente para propulsar el desarrollo del país.
Fuente: Comunidado