La madrugada del 16 de septiembre de 1810, Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo y Costilla Gallaga Mandarte Villaseñor, conocido como el cura Miguel Hidalgo y Costilla hizo sonar las campanas de la parroquia de Dolores; era el llamado para que el pueblo mexicano se levantará en armas.
La independencia de México se había puesto en marcha después de varios siglos de colonización española y los héroes de la independencia iniciarían el camino en busca de un México libre y soberano. Así platica la historia del movimiento de insurrección, René García López, guía de turistas en el estado de Guanajuato.
En el recorrido por la Ruta de la Independencia García López, como el resto de los guías, detalla con entusiasmo cómo fue el paso de los caudillos y de los líderes insurgentes por Dolores Hidalgo, Atotonilco, San Miguel el Grande (ahora San Miguel de Allende), San Francisco Chamácuero (hoy Comonfort), Celaya, Salamanca, Irapuato y Guanajuato.
Orgulloso de sus raíces y de su historia, René comenta que visitar Guanajuato es regresar al pasado, es revivir la historia y vivir el presente: “Si no hubiera nacido este movimiento, hace poco más de 200 años, seguiríamos bajo el yugo de los españoles, porque México es rico en todos los sentidos y los españoles nunca nos hubieran dejado ser libres”.
Como todos los guanajuatenses, no oculta su orgullo y presume los atractivos de la entidad, como la parroquia de Nuestra Señora de los Dolores (en donde hace 202 años repicaron las campanas para iniciar el movimiento de Independencia); la Casa de las Visitas, desde 1940, propiedad del gobierno estatal, a la que todos los presidentes de la República deben asistir y, por lo menos una vez durante su administración, subir a su balcón y desde ahí encabezar la ceremonia y dar el “Grito”, con las arengas alusivas a la lucha independentista y luego pernoctar.
Fuente: Notimex