Charles Tindal, el "inglés bonachón", permaneció en Real del Monte, Hidalgo, por espacio de cinco años, durante los cuales, asociado con Ursula, ensayó multitud de platillos, mestizando sabores, olores y presentaciones.

Con el paso del tiempo y la mestización de costumbres, Ursula logró que Tindal aceptara variantes en la toma de alimentos. Pero el mayor de estos mestizajes, surgido de la alianza "Ursula-Tindal" fue el paste realmontense. Muchas fueron las ocasiones en que Ursula fue sólo espectadora en la confección de aquel gran pastel de carne picada revuelta con cebolla, papa, poro y perejil, que envuelto por una pasta de harina era horneado en un recipiente de aluminio y, al terminar, arropado por una gran servilleta, a fin de coadyuvar a que se mantuviera caliente hasta el medio día.

Los pastes de Ursula pronto tomaron carta de naturalización y se constituyeron en el símbolo de identificación de Real del Monte, y hoy bien puede decirse que del Altiplano hidalguense surgen por doquier expedios del producto. Sin embargo, este rico platillo corre hoy peligro de extinguirse, al confundirlo con las simples empanadas, pues en estos expendios mercantilistas se confeccionan lo mismo de frijol que de tinga, salchicha o jamón, a más de otras horrendas variedades.

Fuente: oem.com.mx