De los 20 millones de artesanos que había en el país hace una década, sólo siguen en ejercicio ocho millones, la mayoría de ellos mujeres que tienen como única alternativa la venta de sus productos, pero compiten en el mercado interno con manufacturas chinas a las que el gobierno les abrió la puerta, dijo Socorro Oropeza, presidenta de la Unión Nacional de Productores Artesanales Coyolxauhqui.
Esos artesanos no cuentan con el apoyo de las instituciones, pues la Secretaría de Desarrollo Social trabaja desde hace siete años con un grupo reducido, y el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (Fonart) –organismo creado en 1974 para promover dicha actividad– tiene recursos limitados, “estimo no más de 60 millones de pesos”.
Fuente: Matilde Pérez U./La Jornada